Damasito García, in memoriam
Si existió alguien en este país que tuvo todas las condiciones para ser un exitoso deportista en cualquier área en que se desenvolviera, ese fue Dámaso Domingo García Sánchez (Damasito), cuyos restos sepultamos ayer.
Se inició jugando al fútbol en las categorías juveniles en su Moca natal y de ahí escaló hasta convertirse en defensa titular de la selección nacional, luego de una extraordinaria carrera en los torneos nacionales en los cuales ganó varios títulos.
Cuando el béisbol sufrió crisis en Moca, y dadas sus innatas condiciones de atleta, lo llamaron a jugar con el equipo de la ciudad. En ese momento, con Damasito estudiando ingeniería en la Universidad Católica Madre y Maestra, el escucha Epifanio Guerrero aquilató sus cualidades y lo firmó para el béisbol profesional.
A partir de ahí, la historia es conocida. Jugador establecido en las Grandes Ligas, bate de plata, dos veces convocado al Juego de Estrellas y un ídolo en la ciudad de Toronto donde jugó la mayor parte de su carrera.
En plenas facultades se cruzó la tragedia y una enfermedad lo postró sin perder su alegría. Su fuerza vital era tan grande que los médicos le dieron 8 meses de vida y sobrevivió casi treinta años.
Ayer devolvimos sus restos a la tierra. Dije unas palabras, pues jugué fútbol con él, le picheaba prácticas en su carrera y siempre fui su amigo y de su bella familia, y lo despedí de esta manera: “Hoy las ciudades beisboleras tienen sus banderas a media asta, pero en el cielo solo se escucha el Take me out to the ball game (Llévame al juego de pelota), porque hoy juega la segunda base en el equipo de los Elegidos, el todos estrellas Dámaso García”. Descansa en paz, amigo.

Adriano Miguel Tejada
Adriano Miguel Tejada