De pie contra el coronavirus

Nadie debe tener dudas de que la crisis mundial que ha creado la pandemia del COVID-19, nos cambiará para siempre.

Los efectos pasarán esperemos que pronto, pero la conciencia de que el mundo puede ser detenido en su marcha incesante, que lo que dábamos por hecho puede cambiar de la noche a la mañana y de que es inevitable en un mundo conectado que estas cosas pasen a una velocidad impredecible, quedará para siempre.

Lo importante es la lección que podamos aprender de la crisis y la actitud con la que salgamos de ella.

Ojalá los gobiernos aprendan a invertir en lo imprescindible, como la educación ciudadana, la salud y la organización social y los ciudadanos a saber que no pueden vivir solo de apetitos elementales, que el orden es tan valioso como el comer y que la responsabilidad salva vidas.

Que a la autoridad hay que respetarla, que no todo se puede coger para hacer política y que así como se sufre en las crisis, también se aprende.

Y la actitud más importante, es no rendirnos, como Churchill en el momento más oscuro para Inglaterra durante la guerra: “...no vamos a flaquear ni a fracasar sino que seguiremos hasta el final. Combatiremos en Francia, combatiremos en los mares y los océanos, combatiremos cada vez con mayor confianza y fuerza en el aire; defenderemos nuestra isla a cualquier precio. Combatiremos en las playas, en los lugares de desembarco, en los campos y en las calles; combatiremos en las montañas; no nos rendiremos jamás...”

Lo importante es salir fortalecidos de la crisis.

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