¿Del verbo ningunear?

El voto a “ninguno” fue una lección de democracia que supera cualquier otra consideración sobre la jornada del 6 de octubre. Hay que tener una gran fe en el derecho al voto para ir a las urnas en unas primarias partidistas y votar por “ninguno”. Miles de ciudadanos lo hicieron.

Si en unas elecciones generales se contabilizara el voto en blanco para los porcentajes finales habría muchas sorpresas. El mensaje es directo: “Quiero votar, creo en el voto, pero las opciones que ustedes me presentan son inaceptables”.

Gonzalo Castillo en 66 días. Antes, David Collado en 40. Las candidaturas exprés se imponen en un escenario de democracia cansada o candidatos amortizados. Pero desalienta ver los mismos vicios, sólidamente instalados en la psiquis de electores y aspirantes.

Leonel Fernández sabe perfectamente que el PLD en el gobierno es una máquina de ganar elecciones. Todas las fiestas acaban algún día, pero esta no era la cita que iba a perder Palacio. Él corría por el PLD opositor, que es otra historia. Aceleró la última semana y tardó demasiado tiempo en pedir a Margarita que saliera en la foto. ¿Tiene derecho a un recuento manual? Por supuesto. Es una garantía extra sobre el sistema para las elecciones del 2020.

Luis Abinader será un contrincante difícil para Gonzalo Castillo aunque las elecciones del PRM no convocaran a los votantes esperados. “No tiene carisma”, dicen sus críticos. Lo mismo se decía de Danilo.

Abinader y Castillo son dos empresarios en la política. Un cambio, considerando que llevamos 25 años viendo a los políticos convertirse en la clase empresarial dominante. Los dos prometen gestión, gestión, gestión.

Muchos electores en las primarias, muchos trapicheos en la calle. La misma denuncia de fraude.

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