Distorsiones

Las diferencias entre peledeístas explosionaron ayer en un delicioso intercambio entre Marchena y Almeyda a tuitazo limpio.

No pasaría de ser un desahogo entre compañeros (y rivales) de un mismo partido si no fuera porque el tema que se enrostran es un problema medular que afecta a la sociedad entera. Cobrar del Estado sin trabajar. Un chequecito. Una botella. Una nominilla. Una asesoría. Una nominaza. #TumbaPolvoPorUnChequesito (sic) se dicen... Y eso es un regalo para la comunidad tuitera.

La nómina pública es perfectamente adelgazable. Si teníamos alguna duda o nos mareaban con cifras estatales de crecimiento... ya está claro. Cobrar por no trabajar es un clásico del aparato estatal y visto el intercambio... pasa hasta en las mejores familias (peledeístas).

Hay una distorsión en la economía causada por la corrupción. Odebrecht es el clásico ejemplo. Sobrevaluación y sobornos... millones de dólares que terminamos pagando de más y nos empobrecen a todos.

Una segunda distorsión: la competencia desleal que los políticos en el poder ejercen con sus propias empresas. La libre competencia es una farsa cuando son ellos los que manejan las leyes y las instituciones reguladoras, tienen información privilegiada, reparten permisos de importación, conocen las bases de las licitaciones etc...

La tercera distorsión en la economía provocada por los políticos son precisamente los sueldos. No solo los que cobran los parientes y relacionados por no trabajar, sino los que se pagan en el Estado injustificadamente y sin criterio profesional para contentar a grupúsculos políticos. Las tres distorsiones afectan directamente a la economía de todos nosotros.

IAizpun@diariolibre.com

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