Educación y sociedad homogénea

Una de las finalidades principales de la educación pública era la creación de una ciudadanía homogénea en sus valores y lo más cercana posible en términos económicos a través de una plataforma de igualdad de oportunidades.

No es que se intentara crear una sociedad de iguales, pero sí que la condición social o económica no fuese un obstáculo insalvable para el ascenso social. Cada historia de una persona que vino de abajo en la escala social y que por medio de su desarrollo profesional escaló a posiciones de preeminencia en la comunidad, consolidaba el modelo.

La educación, al mismo tiempo, ayudaba a crear una clase trabajadora con los rudimentos necesarios para ser incluida como ente productivo en la sociedad.

Los dominicanos más viejos vivimos esa etapa. Las mejores escuelas de cada comunidad eran las públicas, con maestros que eran respetados y reconocidos como ciudadanos ejemplares. En las aulas convivíamos los más pobres y los más ricos. Aunque siempre han existido colegios privados para las élites, estos no constituían la regla sino la excepción.

Gran parte de la crisis por la que está pasando la sociedad dominicana de hoy tiene que ver con el abandono de la enseñanza pública, que coincidió con la politización y división de la comunidad nacional. El fracaso de la escuela exacerbó las divisiones de clases y fue caldo de cultivo para los resentimientos que hoy observamos.

Esa es la razón fundamental de por qué no podemos permitir que fracase la educación pública. Ojalá todos los actores de esa educación lo entiendan.

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