Eficacia vs eficiencia en el área pública

Todos los días los dominicanos discutimos sobre la eficacia o la eficiencia de los organismos públicos y hacemos comparaciones con las instituciones del sector privado y de otras naciones, generalmente desarrolladas, pero nunca hemos fijado un parámetro para determinar cuándo es eficiente o eficaz un organismo público.

Una organización o una persona es eficaz cuando tiene la capacidad de lograr un resultado determinado y es eficiente cuando logra ese resultado con la menor cantidad de recursos posible. Se puede ser eficaz a un costo muy alto, es decir, no ser eficiente.

Por supuesto, esta es una descripción muy simplificada de procesos muy complejos.

Antes se acusaba al Gobierno de ineficaz porque no contaba con los recursos humanos para el logro de las metas. Era un asunto de bajos salarios, poca disciplina y de la participación de la política en el reclutamiento.

Otras veces se acusa a la corrupción de la ineficiencia del Gobierno, junto a administradores no calificados o con una visión más electoral y partidista que estatal o del bien común.

Pero, a veces, se juzga por un asunto de índole cultural, como es el caso del Poder Judicial. Admitimos que hace su trabajo, pero no el trabajo que queremos porque culturalmente aspiramos a unos resultados distintos a los que puede suplir el órgano si cumple con el mandato de la ley. Por ejemplo: en la vida democrática, la libertad es la regla, pero todos queremos que el poder sea arbitrario contra el que cometió una falta.

Si no hay acuerdo sobre cómo medir, nunca veremos los resultados.

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