20180903 https://www.diariolibre.com

El expresidente Hipólito Mejía decidió no quedarse atrás y lanzarse a buscar, otra vez, la candidatura por su partido, el Revolucionario Moderno, a la presidencia de la República.

En este momento, dos expresidentes de la República, de los tres que quedan vivos, están peleando por ceñirse “la ñoña”, mientras permanece en la sombra el tercero: Danilo Medina. Para muchos, la verdadera tragedia es el nulo relevo político generacional.

Hipólito no planteó nada nuevo, aunque agregó un concepto novedoso lleno de sugestiones: el de la transición. De acuerdo al expresidente, el del 2020 sería un proceso de “transición necesaria” por medio de “instituciones sólidas... fuertes y transparentes” para la aplicación estricta de la ley.

En esta propuesta hay una evidente contradicción, porque si para lograr una transición efectiva se necesitan “instituciones fuertes”, éstas no existen de acuerdo al análisis del expresidente, lo cual anticiparía el fracaso de su propuesta.

En referencia a la corrupción, el expresidente habla de combatir la corrupción y la impunidad “caiga quien caiga”, lo cual es contradictorio a sus reiterados comentarios de que a los presidentes no se les puede meter presos.

De todas maneras, la pregunta es si de verdad creemos que las elecciones del 2020 podrían constituirse en un puente entre gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana y de una triunfante oposición. Si la oposición gana, dice el libro de las realidades políticas, tiene que hacer lo imposible para que el PLD no vuelva al poder, que fue lo que le faltó realizar a don Hipólito en su “transición” del 2000-2004.

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