El fracaso de Bosch

Si algo le quedaba al Partido de la Liberación Dominicana era la fama de que sus miembros jugaban con ciertas reglas que impedían los trucos sucios que caracterizaban a otros partidos y, por abjurar de ellos, el fundador del PLD creó un partido que pretendía ser diferente.

La tesis principal del profesor Juan Bosch era que los lastres que se observaban en la sociedad dominicana provenían de la inexistencia de una clase burguesa y de que su lugar había sido ocupado por una pequeña burguesía con todos los defectos y carencias atribuidos a ese sector social.

Bosch pensó, contrario a lo que expresaba su tesis, que un partido formado por pequeños burgueses, con base en una educación sistemática, podía superar esas carencias y elevarse a unos estratos de conciencia que favorecieran la liberación nacional.

Mientras el PLD fue un partido de cuadros, la tesis de Bosch parecía cumplirse, pero a medida que el éxito penetró al partido, los defectos de la pequeña burguesía salieron a flote y el partido fue presa de la ambición desmedida y, como se puede apreciar en la lucha actual, esclavo de las formas más bajas de hacer política.

A lo interno de ese partido, ambos bandos se están acusando de usar los recursos del Estado para avasallar al otro. Por un lado, los danilistas acusan a los leonelistas de usar los programas de asistencia social que dirige la vicepresidenta de la República y esposa del candidato, para obligar a votar a favor de éste. De su lado, los leonelistas acusan al sector danilista de obligar a los empleados públicos a votar por Gonzalo Castillo y para ello han desplegado a directores y supervisores por todo el país.

Lo que estamos observando en estos días es el fracaso de Bosch y peor será si en estas condiciones el PLD se mantiene en el poder.

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