El inodoro
A la Bienal se va a disfrutar. Y a descubrir formas diferentes de hacer Arte y a mirar y a opinar... Y como en cualquier exposición, a través de las obras que gustan o repelen, uno se conoce a sí mismo un poco más.
Después de las broncas que se montaron en la anterior, esta Bienal resulta más equilibrada y es paradójico, más inclusiva.
Como nada es tan estéril como discutir qué es y qué no es Arte ahórrese la polémica y fórmese su propia opinión, que es la que importa.
En mi visita, descubrí a Irene Sierra, con una obra bellísima y muy trabajada, un cuadro deseable. Admirable, divertida la inagotable juventud de Freddy Cabral con un montaje muy bueno de pequeñas esculturas. Ginny Taulé e Iris Pérez salen de su zona de confort y trabajan exitosamente otros materiales o disciplinas. Algunos desaniman por su empeño en hacer siempre la MISMA obra. Fantásticos el chivo “Mañoso” de Cristóbal Rodríguez y el original “¿Y tú, qué miras?” de Angel Ricardo Rivera
De nuevo: alguien debería decir a los jóvenes artistas que poner un inodoro en una instalación es algo tan antiguo como el propio Duchamp. Que hay temas más allá del niño con pistola o el video con pitidos. Que repetir clichés que funcionaron hace 30, 40 años no los hará mejores. Que conozcan el pasado para poder evolucionar porque el talento muy pocas veces compensa la ignorancia.Y que el Arte no es solo la idea.
Vayan, disfruten, admiren, critiquen... es la Bienal.
IAizpun@diariolibre.com
Inés Aizpún