El retrato de la vida sin futuro
Aunque parezca lo contrario... la vida sigue. Más allá de las elecciones del domingo, incluso.
Nos lo recuerda una investigación realizada por Plan International, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y el Núcleo de Apoyo a la Mujer con fondos de la Unión Europea que revela que en algunas zonas rurales del país, hasta un 60% de los hombres está unido a una menor de edad o se unió cuando ella lo era.
Es una realidad terrible para ellas y para la sociedad. No es un tema que nos saque en manifestación a la calle y tampoco escandaliza demasiado... “cualquiera tiene un pariente en esa situación”, se escucha. No todas son jovencitas de 17 años y medio; son niñas de 13, 14 y 15.
Se habla de “niñas esposas” y es más fácil pensar en acuerdos que se firman entre familias de culturas lejanas (con algún que otro yihadista incluido) que en un campo de la República Dominicana. O de los núcleos urbanos, que tampoco hay que coger carretera.
Es el retrato de la vida sin futuro. Niñas sometidas por un adulto. Dejan la escuela, rompen el ciclo natural de su formación y desarrollo físico, mental y social. Muchas son abandonadas por ese “esposo” a los pocos años y vuelven a estar en el mercado de unirse para sobrevivir. Para comer. Y con la aprobación de su familia.
Se pide elevar la edad para contraer matrimonio a los 18 años, tanto para el hombre como para la mujer, y hay que hacerlo. Pero eso no resolverá el problema, porque estas uniones raramente pasan por un juzgado. El hombre que “se la lleva” o “la muda” no piensa en pedir el permiso de un juez o de un cura...
Inés Aizpún