20180417 https://www.diariolibre.com

El ministro francés de Educación, según un reportaje publicado en Infobae, es el más popular del gabinete de Macron. No lo ha conseguido a base de inaugurar obras ni regalar bonos, ni con mensajes nacionalistas o proclamas revolucionarias. Según se explica en la nota, lo que ha ofrecido a los franceses es recuperar la calidad perdida de su sistema educativo, uno de los más reputados de Europa hasta hace unos años.

Vuelve a lo básico. A rescatar lo que en el camino se había dejado por anticuado. Cálculo, escritura a mano, dictado, recitar, ejercitar la memoria, dominar la lengua y la escritura. Latín y griego.

Y en su plan, especial atención a un factor que se olvida demasiado a menudo: recuperar la autoridad del maestro y la disciplina de los alumnos.

De Finlandia también llegan otras noticias. El sistema educativo finlandés, el más admirado del mundo, estaría bajando de puesto en los últimos informes mundiales. Según parece, alcanzó la cima cuando los métodos eran los más tradicionales y con la aplicación de las nuevas teorías... ha empezado a bajar. Para los críticos, la eliminación de los exámenes, menos horas de clase y menos tareas, serían algunas de las causas.

En Francia, dice el ministro Blanquer, llegan a secundaria alumnos que no saben ni leer ni escribir bien. Y eso, insiste, es intolerable. Algo tan elemental como que el profesor es el que enseña y forma se había quedado olvidado en una maraña de conceptos.

La educación evoluciona, obviamente. Se prueban nuevas fórmulas, se incorporan herramientas, evolucionan los sistemas. Pero no hay forma de construir un modelo educativo viable... si no enseña a leer y escribir bien.

IAizpun@diariolibre.com

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