Ganas de vivir mejor
Dilma Rousseff va a eliminar 10 ministerios. Qué remedio le queda, si tiene a los votantes en la calle exigiendo su dimisión y a las principales empresas brasileñas, Odebrecht entre ellas, acusadas de corromper políticos de su partido para conceder contratos.
¿Investigará alguien algún día cómo se movió en los despachos dominicanos la gran constructora? Alguien con poder para pedir ( y no por la ventanilla de acceso a la información) explicaciones, facturas y cheques.
El corruptor y el corrompido, el benefactor y el beneficiario. El contribuyente y el contribuido. El esquema que hemos montado para que los políticos, aquí, en Brasil, en España o en Rusia puedan masajear los negocios pasando de lo privado a lo público sin menor reparo. Sin escrúpulos. Sin límite.
No hay ideología, no importa el eslogan. El peligro está esa zona oscura en la que el tráfico de influencias, el papelito, el mensaje, llega y sinuoso se organiza.
Los políticos hacen negocios y cambian la ley si hace falta para hacerlos sin pecado.
No importa que la ciudad sea hostil, sucia y peligrosa; hay concierto. No importa que el desempleo condene a una vida miserable a cientos de miles; las encuestas pintan estupendamente. No importa que no haya oposición, ni ideología, ni objetivo; hay unas elecciones pronto.
Pero hay una nueva actitud. Vecinos que exigen que se cumpla la ley, que promueven que se vote, que presentan alternativas...
Hay ganas de vivir mejor.
IAizpun@diariolibre.com
Inés Aizpún