Ilusión y tareas pendientes

La República Dominicana, gracias al cambio político, está entrando en una etapa de ilusión, un período en el que la gente espera que algunas cosas cambien en la vida dominicana.

Un gran segmento de la población está ilusionada con un cambio en los esfuerzos para perseguir la corrupción administrativa que ha encontrado su símbolo en la designación de un procurador general independiente para perseguir estos delitos.

Como he escrito anteriormente, ante la grave crisis que enfrentará el Gobierno está casi obligado a tomar acciones en este campo. El pueblo se cansó de que tanta gente se haya hecho millonaria a costa del Estado sin poderlo justificar y quiere un régimen de consecuencias efectivo.

Pero el Gobierno tiene otras tareas urgentes en la mano, principalmente en el campo de la salud y de la economía.

El pueblo tiene que ser movilizado para que tome un papel más activo en la detención de la pandemia del COVID-19. El hecho de que se hayan anunciado diferentes vacunas, tan temprano como para diciembre, puede ser una solución pero también una fuente de presiones para las autoridades. Los que no se ponen mascarillas serán los primeros en pedir vacuna. Lograr acuerdos para obtener esas vacunas es de urgencia.

Finalmente, el tema económico, no solo con referencia a la economía personal de los dominicanos, sino también a la salud financiera del Gobierno con caída de las recaudaciones y nuevas demandas de apoyo solidario. El presidente electo y su equipo cuentan con el apoyo de la gente. Depende de ellos no defraudarla.

+ Leídas