Intentos de modernización (2)

Luego de asesinado el presidente Ramón Cáceres, el país entró en un caos que solo se zanjó con la intervención militar estadounidense que durante sus ocho años de administración impulsó varias obras de infraestructura, desarmó al país y fortaleció una policía que más tarde se convirtió en ejército.

La administración de Horacio Vásquez continuó la obra de la Ocupación y por primera vez en sus más de 400 años de historia, la ciudad de Santo Domingo tuvo su acueducto. El error de Horacio fue confiar demasiado en el hombre que puso al mando de la guardia: Rafael Leónidas Trujillo.

El caudillo de San Cristóbal ya sabía cómo hacer negocio utilizando al Estado y desde que se instaló en la silla presidencial inició un proceso de apuntalamiento de su régimen y de su fortuna personal que duró 31 años. En ese lapso desarrolló un polo industrial propio en Santo Domingo, adquirió empresas a la fuerza y convirtió sus negocios en monopolios. Al término de su régimen, el Estado dominicano pasó a ser propietario de una gran infraestructura industrial que no podría competir sin el apoyo gubernamental.

Los gobiernos posteriores no tuvieron oportunidad de dejar una impronta de obras hasta que llega Joaquín Balaguer en 1966 y establece un régimen de fuerza con un acabado plan de infraestructura que incluyó presas, canales de riego, caminos vecinales, entre otras.

Los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana han seguido los principios anteriores con matices propios, pero la característica de todas estas obras, de Horacio para acá, ha sido la corrupción. Pero eso es otro tema.

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