Jugando pesa’o en las relaciones exteriores

Cuenta una vieja anécdota en las relaciones internacionales que cuando existe un conflicto entre dos países pequeños, desaparece el conflicto; que cuando el conflicto es entre un país grande y uno pequeño, desaparece el país pequeño y que cuando el conflicto es entre dos países grandes, desaparecen las Naciones Unidas.

La anécdota reconoce la realidad de que la soberanía es una ficción de los pequeños que no respetan los grandes, y que si los pequeños quieren sobrevivir en un conflicto con un país grande tienen que aceptar sus condiciones.

Traigo esto a colación por el cambio dramático de posición del Estado dominicano en los temas internacionales a raíz del establecimiento de relaciones diplomáticas con China y la protesta de los Estados Unidos.

La gran nación del Norte, en cuya área de influencia y anexión nos encontramos, hizo patente su disgusto llamando a su nueva embajadora apenas horas después de su llegada al país y a partir de ese momento comenzó a maniobrar para que se supiera quién mandaba en la zona.

A tales fines, obtuvo que se designara en el Consejo de Seguridad a un embajador de origen judío, muy cercano al presidente Medina, a pesar de existir en la delegación ante la ONU diplomáticos con excelentes relaciones en el organismo, y nuestros votos con relación a Venezuela han pasado de la abstención a la condena.

Luego están las amenazas de suspender acuerdos comerciales y vendrán más. Las relaciones con China se mantendrán, pero no esperen mucha actividad sustantiva de ellas, porque no nos dejarán caer en las garras del creciente expansionismo asiático.

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