20171122 https://www.diariolibre.com

Nadie niega que el Partido de la Liberación Dominicana es una poderosa maquinaria electoral y que desde el poder no para mientes en utilizar cuantos recursos estén a su alcance para mantenerse gobernando.

Sin embargo, para las elecciones del 2020 se enfrenta a dos poderosos obstáculos que pueden poner en peligro su exitosa carrera electoral.

El primero, su incapacidad para ponerse de acuerdo sobre el candidato presidencial y, por tanto, los candidatos a los demás puestos electivos en elecciones que serán separadas, una en febrero para alcaldes y autoridades municipales, y en mayo para presidente y vicepresidente de la República y diputados y senadores.

Hasta ahora, el PLD ha sido exitoso en posponer la solución al conflicto, pero no en solucionar el diferendo y, como se ven las cosas, la salida será desgarradora para el partido.

El segundo obstáculo y el más complicado para los morados, es la creciente consciencia entre cada día mayor número de dominicanos, de que la no permanencia en el poder del PLD sería un mal menor que su salida, pues los temas que más preocupan a la población de hoy, de acuerdo con las encuestas, como la corrupción, la impunidad, la inseguridad ciudadana, el endeudamiento público, entre otros, son todos atribuidos en gran medida a la mala gestión del partido de gobierno.

Hoy nadie puede negar que muchos dirigentes del PLD forman una corporación que participa en cuanto negocio existe en el país; que familias enteras de funcionarios se reparten el botín del Estado y que nadie está preso por causa de ello. Con ese fardo de complicidades, ganar las elecciones del 2020 sólo será posible en ausencia de una verdadera oposición.

atejada@diariolibre.com

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