La transparencia

La Cámara de Diputados comete un error al negarse a nombrar una comisión para investigar los contratos del Gobierno con la publicitaria de Joao Santana. Seamos sinceros, nadie piensa que la comisión que hubiera nacido con tal fin habría llegado a ninguna parte...

Pero al negarse a investigar (o a fingir que investigan) los diputados reniegan pública y formalmente de su función más importante: ser un poder independiente del Ejecutivo, el contrapeso de una democracia.

No había necesidad alguna de negarse a la petición. Si el Gobierno ya había hablado, ya había contestado las acusaciones, argumentado en su defensa... ¿por qué no darle carácter más institucional y enterrar de una vez por todas las sospechas? Al negarse a investigar la Cámara de diputados refuerza la idea de un Congreso sumiso y anecdótico. Un sello gomígrafo. Demasiado caro, además, para tal función.

El Congreso (ambas cámaras) tienen una corresponsabilidad en el caso de Odebrecht de la que no pueden desentenderse. Ellos aprobaban los contratos, los préstamos, las addendas... Joao Santana no es un asesor político cualquiera. Es el asesor político brasileño asociado a la era Odebrecht. Si no es lo más conveniente aclarar las cuentas... es porque lo que conviene es que las cuentas mueran donde están. ¿Y no está demostrado que para enterrar un tema lo mejor es nombrar una comisión?

Esa ha sido la torpeza. Con la misma tenacidad con que utilizan la Ley de Acceso a la Información para retrasar acceder a ella, podían jugar a la transparencia y nombrar una comisión. (Seguramente ese habría sido el consejo de Joao Santana, el asesor.)

IAizpun@diariolibre.com

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