20180217 https://www.diariolibre.com

La Ciudad Colonial es adictiva, tiene ese efecto. Cada quien la vive, recuerda o exprime de acuerdo con sus vivencias y aficiones, pero pocos la ignoran. Lo que para unos es el recuerdo de la infancia es para otros una zona libre donde vivir hoy sus veinte años. Es un kilómetro cuadrado donde caben más vidas (y más variadas) que en cualquier otro sector de la ciudad.

Julio González ha retratado ese escenario en el que cada vez ocurren más cosas, con la cámara inteligente de quien ha fotografiado ya todos los monumentos del país y sabe encontrar los ángulos más interesantes a cada edificio, a cada monumento. A cada calle.

En su libro La Zona Colonial de Santo Domingo, este fotógrafo santiaguero nos muestra el centro histórico como debería ser, puesto que ya es: los elementos están ahí. Él los ha visto y porque sabe mirar, los comparte.

En su libro, el autor encuentra la Zona que la ciudad de Santo Domingo aspira a tener cuando todos los trabajos terminen. Una ciudad limpia, tranquila, sin muchos carros. De calles despejadas y casas cerradas al exterior con coquetos patios interiores. Casi palacios unas, casas viejas y desconchabadas otras. Una arquitectura que alberga un tejido social mixto y complementario. Calles de aceras estrechas y ventanas enrejadas. Y por esa ausencia de vehículos (¿cómo lo ha logrado?) y de personas... una ciudad sin ruido. Sana.

Julio González fue fundador del Grupo Fotográfico Jueves 68 y por su vasta experiencia ha sido reconocido en numerosas ocasiones y países. Este volumen es el resultado de un trabajo de más de cuatro años. Para el prólogo contó con Marcio Veloz Maggiolo, que ese día no tenía en alta estima a Nicolás de Ovando. (Quién sabe si con razón...)

IAizpun@diariolibre.com

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