Las alianzas políticas “las carga el diablo”

Como votante en Navarra, lamento el descalabro de Ciudadanos, el joven partido político que supo devolver las ganas de centro y, sin complejos, gritar en Cataluña el amor a España. Como navarra, digo, porque Ciudadanos es el partido que supo entender que una alianza de los partidos constitucionalistas devolvería a esta comunidad foral la voluntad de sus electores. Y así fue.

La ley electoral en España trata de que las minorías también queden representadas, pero premia la concentración geográfica. En España, los partidos independentistas, siendo locales, están gobernando el país entero.

Más ahora, que si se cumple lo anunciado, concede el gobierno a Pedro Sánchez y Pablo Iglesias ... si los independentistas quieren. (Lo harán; no hay principio o declaración previa que Pedro y Pablo no puedan tragarse. Eso incluye pactos del PSOE con Bildu en Navarra y de Podemos con quien se tercie).

Los partidos, aquí y allá, son capaces de vender a su madre. Aquí, el PRM se alía con La Fuerza del Pueblo. Un ejemplo más de que la diferencia ideológica o programática es nula. Caben en una papeleta peledeístas de vieja trayectoria, reformistas, ex perredeístas, perremeístas...

El objetivo es llegar, no importa cómo, ya nos aclararemos después. Pero después no se aclaran, para qué nos vamos a engañar. Lo que viene después, aquí y en España, es un reparto de fondos y puestos... Esta alianza del PRM y LFP hará a muchos replantearse el voto.

Decía Paliza, en el merecido homenaje que le dedicó la AIRD, que los jóvenes deben integrarse al trabajo político y tiene razón.

¡Pero qué difícil se lo ponen!

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