Las trampas de diseño en los sistemas políticos

El diseño de un sistema político debe hacerse usando los mismos principios del diseño de un edificio. Se debe saber dónde colocar las cargas que sostienen el cuerpo de la edificación, cómo estas cargas se distribuyen el peso de las distintas áreas, por dónde circula el aire, y una larga lista de detalles que hacen la construcción armoniosa y funcional.

Así debe ser el diseño de un sistema político.

Tomemos el presidencialista que tenemos desde 1844.

El presidencialismo dominicano desde sus inicios, ha tenido una viga gruesa, el Poder Ejecutivo, sin la cual no se pueden entender las virtudes y los defectos de nuestro diseño.

El Ejecutivo lo puede todo y lo engloba todo. Es un rey sin corona, un rey republicano y ese mismo contrasentido explica nuestra historia.

Como todo gira alrededor de él, el sistema electoral se utiliza para sostener su poder. Por eso se fragmenta el país y las elecciones se convocan unidas, pues será muy difícil que un presidente no gane, al mismo tiempo el Senado y gran parte de los diputados porque los distritos tienen pocos cargos y el método de adjudicación de asientos en el Congreso solo beneficia a las minorías cuando existen más de cinco cargos en disputa.

Entonces, controlando el Poder Legislativo, que es contrapeso en el diseño, pero esclavo en la realidad, se controla todo lo demás.

Y si también controla fuerzas armadas y policía, el Ministerio Público, es el primer empleador del país y Santa Claus de los pobres, ¿por qué nos seguimos ilusionando con cambiarlo todo en unas elecciones?

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