20180606 https://www.diariolibre.com

En la mayoría de nuestros debates, los dominicanos no hacemos uso de la lógica y por eso relacionamos equivocadamente los conceptos.

Nos encanta relacionar hechos que no tienen que ver, que no son uno consecuencia del otro.

Por ejemplo, se pretende denigrar el sacrificio de los héroes que ajusticiaron al dictador Rafael Leonidas Trujillo el 30 de mayo de 1961, con las carencias de nuestra democracia. Una cosa no tiene que ver con la otra.

Los hombres que se inmolaron eliminando la más cruenta dictadura que recuerda América, no tienen absolutamente nada que ver con la conducta, años después, de la dirigencia política. Ellos hicieron su trabajo. Nosotros no hemos hecho el nuestro.

Del mismo modo, se asocia el fraude electoral a la ausencia de una ley. Aquí se ha hecho fraude en todas las elecciones desde la independencia (hasta el impoluto Ulises Francisco Espaillat ganó con fraude, aunque no se le puede imputar el hecho) y siempre hemos tenido leyes electorales. Ahora bien, ¿alguien se acuerda de que se haya sometido a la Justicia a alguien por cometer un delito electoral? Supuestamente, todo el mundo sabe dónde se compran votos y se reparten los “pollos con tostones y los $500 pesos”, pero a nadie han acusado nunca de esos crímenes contra la voluntad del pueblo.

Nadie niega la fuerza y las bondades de una ley, pero si no se aplica, seguiremos lamentándonos.

Por otra parte, todos aplauden los consensos como buenos para solucionar crisis, pero no todos los consensos son deseables. Un Pacto Eléctrico consensuado entre los “interesados” en que nada cambie, no sería bueno. Y como ese, sobran los ejemplos.

atejada@diariolibre.com

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