Maestros, políticos y modernidad
Un libro muy conocido establece que el subdesarrollo está en la mente, y nuestro país puede mostrar abundantes ejemplos de esa afirmación.
Siempre nos ha gustado copiar del extranjero lo que da la apariencia de adelanto y modernidad, sin analizar el proceso que condujo a esos logros. Por eso, se nos deterioran rápidamente y volvemos a la posición anterior, pero con la deuda económica y social ampliada.
Ahora tenemos unos maestros que protestan por una decisión del Ministerio de Educación basada en una auditoría. Pueden tener o no razón. Eso no es lo importante. Lo que llama la atención es que la respuesta organizada a la decisión es negarse a asistir a un curso de actualización que beneficia a los propios maestros y al sistema educativo al que sirven. Es decir, castigo al sistema que me paga siendo peor servidor. Chacumbele.
Con los partidos pasa igual. Mientras la política ha dado un cambio radical en todo el mundo, aquí seguimos con el mismo estilo caudillista de hace un siglo.
Es verdad que todavía existe pobreza y masas irredentas, pero si la política no se adapta a los nuevos tiempos de mayor tecnología, de transparencia, de nuevos conocimientos, de diferentes formas de comunicación y movilización social y política, los partidos serán sustituidos por otras organizaciones que asuman los valores de la modernidad.
Ambas organizaciones, escuela y partidos, han dejado de ser verticales para horizontalizarse. El maestro ya no es un dictador del aula, sino el guía de un estudiante empoderado. El político de hoy no es un caudillo, sino el conductor de una nación que exige más democracia y transparencia. Quien no cambie, morirá.
atejada@diariolibre.com
Adriano Miguel Tejada
Adriano Miguel Tejada