20180602 https://www.diariolibre.com

En España la justicia funciona. Por eso el Partido Popular vive sus peores momentos (aunque estuviera en el poder hasta ayer), los separatistas catalanes que delinquieron están procesados y los etarras en la cárcel.

Aunque la Justicia funciona... los políticos no. Rajoy debió haber renunciado y su vicepresidenta asumido el cargo y convocado elecciones. Estaba claro que el partido había perdido la confianza incluso de sus electores y la sentencia por el caso Gurtel (son hechos que se remontan a hace 15 años) hacía necesario un cambio de dirección.

Pero no el cambio que finalmente se dio. Pedro Sánchez, del PSOE, llega a gobernar España con clara minoría parlamentaria y de la mano de los peores compañeros de camino. Ser elegido presidente de gobierno gracias a los votos de los pro etarras (Bildu) los secesionistas (vascos y catalanes) y Podemos (adanistas irresponsables sin proyecto de país) es la peor noticia para la democracia española.

Pedro Sánchez no convence ni dentro de su propio partido y la angurria que ha demostrado en su estrategia por asaltar el poder lo descalifica como interlocutor confiable para los muchos problemas que tiene España. Gobernar con los que se empeñan no en cambiar, sino en romper España es una muy mala idea. (Digna de Zapatero, por ejemplo). Pablo Iglesias ha dado los votos y ya los está cobrando, en forma de ministerios. Los separatistas catalanes, tan corruptos como el partido que ahora expulsan por corrupción, tratan de llevar adelante su proyecto. ¿La debilidad de Sánchez les dará más resultado que los votos de los ciudadanos catalanes?

España merecía unas elecciones. Ni Rajoy ni Sánchez tuvieron la grandeza de dárselas.

IAizpun@diariolibre.com

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