Mitos nocivos de la política

Circula la frase del político, juez y catedrático colombiano ya fallecido, Carlos Gaviria Díaz, de que “el que paga para llegar, llega para robar”. “Cuando un candidato invierte millones y millones en su campaña, no es un candidato, es un empresario y como empresario cuando sea alcalde, solo pensará en sacar lucro, provecho y en lo que menos pensará... será en la gente”. “Jamás combatirán la pobreza porque necesitan de ella para ganar las elecciones”.

Esta es una media verdad pero que tiene circulación garantizada por los mitos convertidos en certezas sobre el ejercicio político en nuestros pueblos.

En realidad, las razones por las que una persona decide participar en la política son muy variadas. Así como hay idealistas y personas que quieren realmente servir a su país, los hay ladrones y aprovechados. Lo que hay que preguntarse es por qué unos son más que otros.

Michael Bloomberg es un multimillonario estadounidense que decidió un día ser alcalde de Nueva York y se gastó 74 millones de dólares de su propia fortuna para lograr ser elegido. Para su reelección, gastó 85 millones de dólares. Fue alcalde del 2002 al 2013 y no ha habido una sola acusación de que robó fondos del Estado.

Aquí también tenemos decenas de ejemplos de gente honrada que ha pasado por el Estado sin lucrarse.

Ahora bien, la cultura política llama a esas personas “pendejos” porque se supone que el Estado es para robar y darle empleo a los amigotes sin calificaciones.

Ese mito es el que hay que desterrar de nuestra política, no a los que quieren servir de verdad.

Aplaudamos e imitemos los buenos ejemplos y encarcelemos a los ladrones. En poco tiempo se verá el cambio.

atejada@diariolibre.com

+ Leídas