Mundo líquido vs. mundo tradicional

He estado leyendo sobre el mundo líquido que nos propone Zygmunt Bauman y su impacto sobre la educación, el empleo y la actitud de las nuevas generaciones sobre los compromisos más duraderos que eran la tradición del mundo en que yo nací.

En ese mundo, estructurado, estable y a largo plazo, las cosas estaban claras: ibas a la escuela a memorizar el “conocimiento” que prácticamente no cambiaba, para tratar de ir a la universidad y con el título conseguir status y solvencia económica, para casarte y formar una familia que repetiría el ciclo.

Ese mundo ya no existe. Los paradigmas más claros del nuevo mundo “líquido”, son muchachos que dejaron la escuela y cambiaron la humanidad, creando Apple, Microsoft y miles de empresas digitales.

El título universitario no representa gran cosa y ahora, buscándole sentido al tiempo invertido, los jóvenes se consumen en “maestrías” y “diplomados”, que tampoco garantizan nada, y en el empleo la característica esencial es la movilidad. Ya nadie muere en un empleo.

La movilidad es también la característica de las relaciones sexuales. En la falta de comprensión de este fenómeno puede estar la clave de los tantos feminicidios. Dos mundos que chocan: el de la estabilidad y la posesión con el mundo nuevo de relaciones “líquidas”.

Pero en sociedades como la nuestra, el mundo tradicional pesa demasiado y la escuela y las universidades mantienen hábitos que nos impiden pasar a la otra etapa que convive con nosotros, la del cambio incesante, sin verdades absolutas ni instituciones duraderas.

Y en el campo laboral general, demasiadas personas sin capacidad ni educación para cambiar de profesión.

atejada@diariolibre.com

+ Leídas