Para tapar otra gotera

La UASD, que arrastra una deuda de dos mil millones de pesos, anuncia a bombo y platillo, requiriendo la presencia de la prensa para que quede para la posteridad constancia audiovisual e impresa del gran evento... que ha pedirdo prestados cincuenta millones más.

La razón/causa/excusa esta vez es hacer reparaciones y arreglos. Nada que objetar: basta con darse un paseo por el recinto principal para escandalizarse.

Pero tampoco hay razón ni derecho para que una universidad, la primada de América, la más antigua del continente, autónoma por encima de todas las cosas (más específicamente autónoma para gastar y dependiente para recibir) presente ese aspecto. Sí, necesita arreglos. Pero sobre todo necesita sentido común, aprender a administrarse, eliminar botellas, despolitizarse, ajustar lo que pide a la sociedad que la mantiene y lo que le devuelve.

La UASD llora mucho y hace poca autocrítica. Exige mucho más de lo que se exige a sí misma. Pedir prestado para todo es fácil: para arreglar goteras, reparar pupitres, para la paga de Navidad. La UASD garante de los préstamos de vehículos de sus empleados, la UASD endeudada para conseguir laptops, para pensionar a profesores de 45 años...

Hay que repensar la UASD. Es inútil seguir agrandando su deuda, que termina siendo la deuda de todos los contribuyentes, sin que presente un plan de revisión. Repensar ese modelo de autogestión sin exigencias. De endeudamiento cuestionable para que otros paguen. Revisar la excelencia de su magisterio, que alimenta a la gran mayoría de estudiantes, al núcleo principal de los que serán los profesionales del país.

Siempre pide más dinero, pero... ¿es cada vez mejor universidad?

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