El CODIA también se apunta a peatonalizar la Ciudad Colonial. A pesar de tener su sede en una de las más bellas edificaciones del centro, no se había dejado sentir mucho. Sin enjambres de cables por el aire y sin vehículos sobre las aceras, la Zona recobraría la serenidad de sus calles para tranquilidad de sus vecinos y disfrute pleno de los visitantes. Todavía hay mucho esplendor, mucha belleza escondidos.

Peatonalizar es una buena idea y no es necesario hacerlo de golpe. Antes, hay que habilitar los parqueos necesarios. Planteados como negocio privado o servicio municipal, varios estudios ya han ofrecido una idea de dónde pueden ser ubicados y cuántas plazas lograrían acoger estos parqueos. Se trata de tomar la decisión.

Y mientras abren negocios, (franquicias, pequeños, familiares...) las instituciones responsables de las calles deben responder a la apuesta privada que se manifiesta en la recuperación de casas, la visita de miles de dominicanos que antes la ignoraban o de los turistas que la disfrutan. El Conde, por ejemplo, tiene que aclarar bien su vocación o terminará lleno de tenderetes de buhoneros -cada uno con su bocina- sin orden ni sentido. La calle es de todos, no de los que la ocupan. (Y no, esas pinturas no son muestra de arte dominicano).

Todo va despacio, aunque en la dirección correcta. La segunda parte del préstamo del BID para la Zona Colonial, ya en el Presupuesto para 2019, es el impulso que afianzará lo hecho, contemplará programas destinados a la vivienda y habilitará nuevos espacios, abriendo más parques e incorporando otros sectores colindantes al centro restaurado.

Es un momento importante para la Primada de América... y para sus peatones. Repensar la movilidad en Santo Domingo tiene por obligación que poner la ciudad al servicio del peatón. (De los que quedan...)

+ Leídas