Primarias abiertas, campaña cerrada

No está muy claro cómo se puede animar a los ciudadanos a votar en unas primarias abiertas si está prohibido hacer campaña abiertamente.

Se asume que la intención es que los precandidatos con bolsillos menos llenos no se vean en tan desigual competencia con precandidatos sobrados de apoyos económicos. Pero aún admitiendo que este argumento tiene su valor... hay límites que estarían violando derechos fundamentales.

Nadie puede impedirme que pinte mi carro de un color directamente asociado con un partido, a colocar el afiche de mi candidato predilecto en la ventana de mi casa o a colocar en la ventanilla del vehículo una bandera que acompañe a la del Licey.

La precampaña peledeísta está siendo bronca porque los aspirantes son muchos y los rencores largos. Eso no sería tan grave si al menos los precandidatos mostraran un programa sustancial, con propuestas realistas a problemas serios.

Si esperan a que Dios les toque con su dedo o a que los planteamientos generales de corrección política estándar sirvan en este 2020... vamos a tener problemas.

Que hablen con crudeza de la deuda, con determinación del caso Odebrecht. Que no tengan miedo a apostar por políticas de medio ambiente sobre las granceras, los cultivos en zonas protegidas. Que nos explique “su” pacto fiscal. De la inflada nómina pública, de la calidad de la educación, de la seguridad...

Que hablen más claro y prometan menos..

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