¿Que sociedad estamos construyendo?

Si en el país existiera un liderazgo realmente preocupado por el futuro del país, se estuviera preguntando qué tipo de sociedad estamos construyendo.

¿Estamos construyendo una sociedad para la convivencia civilizada o una de sálvese quien pueda?

¿Estamos dotando de herramientas que faciliten la adaptación de nuestra sociedad a los nuevos tiempos, o estamos reforzando prácticas que mantienen privilegios irritantes y que son infuncionales colectivamente?

¿Estamos contribuyendo a una sociedad más armónica y justa, o nos preocupa sólo el lucro inmediato sin importar las consecuencias sociales o futuras?

En fin, ¿cuáles valores promovemos? ¿Valores de justicia, transparencia, tolerancia, trabajo, respeto y amor al prójimo, o valores antagónicos?

El paso de los huracanes en estas semanas nos ha mostrado un pueblo que todo lo espera del Gobierno, que es incapaz de salir del peligro si no lo van a rescatar, un pueblo impaciente, al que hay que dar todo y que aporta poco a su propio destino.

Me niego a creer que ese sea el pueblo dominicano que conozco, pero no soy tan iluso para no ver que ese es el pueblo que los políticos quieren, para tenerlo sometido, pues como observó Tocqueville, “por encima de esa masa de hombres, hay un poder inmenso y tutelar, que se atribuye a sí mismo y solo a sí mismo la tarea de asegurar sus satisfacciones y de vigilar su suerte. Este poder es absoluto, minucioso, regulador, previsor y suave. Sería como la autoridad de un padre si, como ésta autoridad, tuviera por fin preparar a los hombres para la madurez; pero trata, al contrario, de mantenerlos en perpetua infancia”.

Rechacemos esa sociedad infantil, caprichosa, consumista y pordiosera que nos quieren imponer.

atejada@diariolibre.com

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