Recuperar el control de nuestras vidas

El presidente habló y habló bien. El COVID-19 vino a ser el factor disruptor de una carrera electoral todavía volcada de un lado. Por supuesto, la ventaja del poder es difícil de cuantificar y se sabe que el PLD sabe usarlo.

La tasa de letalidad es baja, siempre de acuerdo con los datos suministrados por el Gobierno y entendiendo que tiene un control absoluto de la información.

Otros países, con tasa de contagio y letalidad más altas que las nuestras, empiezan a abrir y la necesidad de hacerlo aquí era ya urgente.

El plan de apertura o desescalada ha gustado. Se delega en la población la responsabilidad de hacerlo con orden y criterio. Protegerse es una obligación social que pasa por una decisión personal y así debe entenderse. Como grupo, si venimos a ver, no lo hemos hecho tan mal. El uso de la mascarilla ha sido masivo y permanente.

Toca apoyar al comercio pequeño, ayudar en la medida de las posibilidades de cada uno a que el empleo se mantenga. Comprar local, productos nacionales, consumos pequeños o grandes. Ayudar a que las empresas puedan mantener el empleo. Nuestros empleos. El Día de las Madres ofrece una oportunidad perfecta.

La nueva normalidad (término feísimo y que augura tristes realidades) no debe impedir recuperar todo lo bueno que tenía (que es mucho) la antigua. Habrá elecciones en julio y se votará. Aunque cada día es una sorpresa, empezamos a recuperar el control de nuestras vidas.

Con el discurso del domingo se ha iniciado otra etapa en la carrera electoral. Las encuestas (las creíbles) dicen claramente que es un pleito entre dos. Le toca al PRM mover ficha y no solo defender su actual ventaja. l

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