Salvemos vidas
Este es el segundo fin de semana más peligroso del año. El primero es el que lo sigue, pues la circunstancia de que ambos, la Navidad y el fin de año caigan lunes, crean unos fines de semana largos de cuatro días, con grandes motivos para celebrar, con todo lo que ello conlleva.
Tienen razón las autoridades de la Defensa Civil al afirmar que no hay operativo que pueda tener éxito en reducir los accidentes y las pérdidas de vidas humanas, si la gente no colabora con su conducta durante las fiestas.
De nada vale lanzar patrullas a las calles, establecer campamentos con voluntarios, tener ambulancias disponibles, si las personas insisten en conductas irresponsables y en ponerse en peligro ellas y a los demás.
Navidad es una fiesta de alegría, pero para alegrarse no es necesario intoxicarse. Muy por el contrario, quien se intoxica pierde la noción de todo y no goza la fiesta. No recuerda ni con quién bailó y con sus hechos lleva desesperación a sus familiares y amigos, cuando no luto y dolor.
Los padres tienen una enorme responsabilidad en el control de sus hijos adolescentes que quieren probar de la manera equivocada, que ya son “hombres y mujeres”. El consejo y, aunque duela, el control, salvan vidas. Ningún padre quiere aprender del dolor perdiendo a un hijo o a una hija por no saberlos parar a tiempo.
Cuidémonos todos en estos fines de semana. El que no tenga necesidad de salir a la calle, que disfrute en su casa o en la de amigos, que para pasar un buen momento solo se necesita amor y amistad sincera.
Adriano Miguel Tejada
Adriano Miguel Tejada