Un año sabático...
Imagine que tiene un año sabático. Que los planes que tenía para los próximos meses no se van a poder cumplir. Y que tiene la libertad de dedicarlo a otras rutinas. Piense en que los estudiantes que tiene en casa enfrentan un curso escolar, cuando menos, accidentado. Y que lo mucho o lo poco que aprendan los próximos meses va a depender en gran parte de usted.
Piense en la oportunidad que se toman muchos estudiantes (especialmente norteamericanos y británicos) antes de entrar a la Universidad. Un año sabático para viajar, descansar, decidir qué estudiar, trabajar... antes de empezar su carrera universitaria. Quizá ese espíritu sirva para afrontar el año escolar, complicado e incierto, que se avecina. No se trata de colgar los libros, sino mirar con otros ojos.
Para la vida independiente, un adolescente debería aprender a cocinar con nociones de nutrición saludable para el día a día y un par de flanes para los momentos de capricho. Por supuesto, coser un dobladillo, cambiar un botón y remendar un rasgado para salir de un apuro. Nociones básicas y caseras de electricidad y plomería evitarían más de una crisis y/o ataque de pánico, además de accidentes.
Leer un par de clásicos entre novelas policiacas. Terminar de aprender inglés o francés o guitarra. En you tube y gratis hay tutoriales de pintura, yoga, programación, maquillaje, ejercicio físico, matemáticas, escritura creativa, mecánica... Un universo. Cursos en línea gratis de algunas de las mejores universidades del mundo. Incluso charlas de filosofía para aprender a pensar y a preguntarse.
O aprender mecanografía: escribir con todos los dedos debe ahorrar muchísimo tiempo y errores. Un año por delante para ponerse en forma física y mental. Entender por qué a tanta gente le gustan las orquídeas. Intentarlo. Escoger y entender por qué se hace un voluntariado.
Es un año escolar complicado y cada colegio o escuela y cada familia buscará la solución adecuada a su realidad.
Pero miremos más allá. Esta situación trasciende los problemas domésticos o locales. En la mayoría de los países con Covid tampoco saben cómo y cuándo empezarán las clases.
Lo que es seguro es que de la decisión familiar de cómo enfrentar la situación dependerá cuánto y qué aprendan sus hijos este año.
IAizpun@diariolibre.com
Inés Aizpún