Un cuestionado magisterio moral

La encuesta de coyuntura industrial que realiza trimestralmente la Asociación de Industrias de la República Dominicana, en su entrega de abril-junio 2019, nos trae un dato que debiera sorprendernos a estas alturas del juego: que la competencia desleal y el contrabando son el factor que más afecta la competitividad de las empresas.

Digo esto por dos razones de mucho peso. En primer lugar, la clase empresarial dominicana ha mantenido un discurso muy potente en defensa del Estado de Derecho, del juego limpio en las instituciones y del valor de la ley en sociedades como la nuestra, que contrasta con el hallazgo de la encuesta. Esos empresarios cuyas virtudes reconocemos, no pueden ser los mismos que les hagan competencia desleal a sus colegas y que traigan contrabando, otra forma de engañar al Estado y al competidor.

En segundo lugar, pensábamos que esas actividades tan primitivas no iban a estar en el arsenal de los empresarios modernos y sofisticados que nos gastamos, muchos de ellos educados en las mejores universidades del Nuevo y del Viejo mundo y al día sobre los procesos que se dan en las economías globales.

Este hallazgo ha resultado sorprendente para mí, sobre todo porque ya tenemos entre nosotros una fuerte legislación que pena estas prácticas y que, de hecho, se ha venido aplicando con vigor en el país.

Esta encuesta dará motivo a los enemigos de la libre empresa para cuestionar la participación del empresariado en los asuntos públicos y su “magisterio ético” en la sociedad. Por eso es tan llamativo y peligroso que sean los propios empresarios los que señalen el mal.

Tenemos que revisarnos todos.

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