Un gobierno Jekyll y Hyde

La novela gótica de Stevenson presentó una personalidad desdoblada en dos personajes antagónicos: el generalmente bueno Dr. Jekyll y el malvado señor Hyde. El dilema ha pasado al habla común.

En psicología es lo que conoce generalmente como personalidad múltiple.

Ambos términos podrían definir sucintamente al gobierno del presidente Medina, quien actúa como una especie de Dr. Jekyll, el hombre bueno de las visitas sorpresa y de numerosos gestos y guiños hacia los más vulnerables, y sus ministros y directores, especies de Mr. Hyde, que destruyen todo lo bueno que puede haber hecho su otra persona.

El último caso es el de las Aduanas y los celulares, en plena “revolución digital”, que apenas un día antes el presidente había apoyado en la apertura de una escuela.

Pero los casos se repiten en Medio Ambiente, en el cual todo lo bueno que se estuvo haciendo se cambió de un plumazo por el nuevo incumbente más preocupado por sembrar para comer ahora que para salvar las aguas con las cuales se podrá comer en el futuro.

El presidente es un hombre austero, pero muchos de sus ministros no lo son. El presidente es un hombre que economiza las palabras, pero muchos de sus ministros y directores cansan con su garrulería.

El presidente es un hombre honrado, que cumple su palabra. No se puede decir lo mismo de muchos de sus ministros.

Hace falta más coordinación para lograr coherencia en el Gobierno. Hace falta dinero, es verdad y hay que buscarlo, pero un buen plan daría mejor resultado.

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