20170812 https://www.diariolibre.com

El tema del cobro (¿obligatorio, improcedente?) del 10% de la propina en determinado tipo de establecimientos dejó de ser un asunto de ProConsumidor desde el momento en que llegó hasta la Suprema Corte de Justicia y ésta dictó sentencia.

Que gustara o no, que convenga al empleado y no al cliente, que al cliente le sea indiferente porque no va a pagar menos, que el cliente no quiera darla, que sea el empresario el que se beneficia... es otra discusión y puede dar lugar a medidas que deberán ser más estudiadas.

Aquí falta la opinión del ministro de Trabajo. Es un tema de su incumbencia, bastante más de su incumbencia que de la de ProConsumidor. Y finalmente, tanto los delivery como los otros empleados y los empresarios del ramo lo que piden es que las instituciones se terminen de poner de acuerdo. ¿Cuál es la decisión que hay que cumplir, la de ProConsumidor o la de la Suprema Corte de Justicia?

Es un sector que está cambiando. En otras capitales UBER ya reparte comida a domicilio, por ejemplo. Y los llamados food trucks se han puesto de moda aquí también. Juegan con ventaja: no pagan impuestos ni son fiscalizados en la misma medida que los establecimientos “normales”. Tampoco son baratos, ni probablemente sean inspeccionados por Salud Pública...

Son la fritura de la esquina de la clase media-alta.

Aquí como en el tema de las importaciones vía Internet, o las famosas pacas y los contenedores tantas veces denunciados la cuestión es la misma: las reglas de juego no son las mismas para todos. Unos juegan con ventaja y se supone que el Estado está precisamente para evitarlo.

IAizpun@diariolibre.com

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