Aprendiendo a ser Presidente

Al cumplir su primer año de gobierno, el presidente peruano Ollanta Humala ha hecho una confesión pública inusual en un mandatario, exhibiendo una sinceridad poco frecuente en un político. "Acá todos estamos aprendiendo. Entiendo que es una experiencia hasta cierto punto nueva (la de gobernar)", dijo el ex militar, que ha bajado entre 20 y 25 y puntos de aprobación en los últimos cinco meses.

Su declaración admite lo que parece ser una percepción generalizada en Perú, acerca de la inexperiencia ejecutiva del ex militar, pues el novato presidente ha cambiado tres veces, en un solo año, a su jefe de gabinete y cuatro veces a su Ministro del Interior.

Realmente, son muchos los presidentes nuevos quienes piensan de sí mismos que el cargo les queda grande, poco después de asumirlo, cuando se enteran de las complejidades de dirigir un país, no importan cuanta experiencia hayan tenido como legisladores o funcionarios del tren estatal.

Fue Harry Truman quien dijo, poco después de asumir la presidencia de Estados Unidos por primera vez y de conocer las interioridades del cargo, que nadie estaba suficientemente preparado para el puesto. Claro, él, quien sería dos veces presidente, sucedía al fallecido Franklin Delano Roosevelt (después de haber sido su vicepresidente), de manera que este gigante de la política le había dejado el listón demasiado alto.

En su bestseller "The Presidents Club", los periodistas de la revista Time Nancy Gibbs y Michael Duffy, recogen este testimonio y otros, tomados de las cartas, conversaciones telefónicas y diarios de los presidentes de Estados Unidos. Aquí les copio algunas de esas citas, con traducción libre mía: "No soy lo suficiente grande para este trabajo", le dijo el presidente Truman a un senador amigo el día después del fallecimiento de Roosevelt.

"No tiene ni la menor idea de la complejidad del cargo", expresó en la intimidad Dwight D. (Ike) Eisenhower sobre su sucesor y entonces presidente electo John F. Kennedy.

JFK le devolvió el golpe: "¡Jesús! Mientras peor lo hago, más popular soy, como Ike", dijo Kennedy a uno de sus allegados, después de la fracasada invasión Bahía de Cochinos y en medio de la Crisis de los Misiles.

"Ningún hombre al entrar en esta oficina podría imaginarse la enormidad de las duras pruebas por las que debemos pasar en los próximos cuatro años. Cada día, las crisis se multiplican. Cada día, las soluciones se hacen más difíciles", también dijo Kennedy, pero esta vez públicamente, en el discurso del Estado de la Unión, 10 días después de tomar el cargo.

Entonces escribió Time acerca del carismático y novel presidente: "El ha descubierto que incluso un bien informado, atento senador y presidente electo no tiene una concepción de las responsabilidades del cargo de presidente de Estados Unidos".

"No estoy preparado para ser Comandante en jefe", dijo a su vez el sucesor de Kennedy, Lyndon B. Johnson, ante la toma de decisión de invadir o no a Vietnam. "Soy demasiado sentimental para dar las órdenes".

LBJ estaba frente a una de las situaciones más difíciles de la historia política norteamericana: ante la decisión de invadir otro país (invasión que a la larga le costaría la reelección) y ocupando el asiento de uno de los presidentes más queridos y carismáticos de Estados Unidos (JFK), después de que lo hubieran asesinado, sin que nadie lo hubiera elegido a él (a Johnson) para ese puesto.

Sin embargo, el rasgo que más se destaca en el "Club de los Presidentes" es la estrecha colaboración que tradicionalmente se ha dado entre el presidente del momento y su antecesor o entre aquel y su sucesor, en su condición de presidente electo. Pero ese tema será material para otro artículo.

Por el momento, y para traer este artículo al escenario local, citemos el ex presidente Hipólito Mejía, quien ha dicho, acerca del presidente que asumirá el cargo dentro de dos días, probablemente basado en su experiencia: "Danilo no sabe lo que le espera".

Nuestro presidente electo, que en la transición ya ha ido aprendiendo "lo que le espera", ha renovado sus compromiso, pero intentando bajar las expectativas: "Yo cumpliré todas la promesas al pueblo dominicano, aunque no con la celeridad con que esperaba".

Danilo cuenta no sólo con una dilatada experiencia política y de Estado, primero como legislador y después como eminencia gris, según se decía, en dos de los tres gobiernos de Leonel Fernández, pero aun así, a ser presidente solo se aprende siendo presidente, como demuestran los testimonios de Truman, Kennedy y Johnson.

20120816 http://www.diariolibre.com

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