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Arg. - Los Valdesianos de 2009

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Arg. - Los Valdesianos de 2009
Fuente: Superintendencia de Bancos de la República Dominicana
En la banca, como con los vinos, existen cosechas. Hay cosechas de años buenos y de años malos. Algunas de buena calidad y poco volumen. Otras de mayor cantidad pero calidad mediocre. Desde finales de mayo de 2009, en el mercado de financiamiento hipotecario estamos sembrando una noble, vistosa y, sobre todo, económica variedad de préstamos cuyos frutos enamoran el paladar de algunos.

La cosecha, cuya denominación de origen es la Valdesiana de 2009, es producto de la siembra de una nueva variedad de normativa implantada por la Autoridad Monetaria. El implante consistió en el descorche de más de RD$9 mil millones previamente embarricados en las templadas bodegas del Banco Central a titulo de encaje legal.

Preocupada con la estrepitosa caída de la cantidad de dinero que fluía en nuestro aparato económico, la Junta Monetaria decidió abrir ese primoroso y exclusivo barril del encaje legal para que nos sacara de la resaca de los excesos de 2008. Como para que no nos entusiasmáramos más de la cuenta, la casa (perdón, el Banco Central) estableció instrucciones precisas de cómo los banqueros, cuales expertos sommeliers, podían dejar correr el nuevo fluido monetario.

Solamente para servir en copas adecuadas: préstamos hipotecarios, según recomendaciones de la casa vigentes hasta el 2012. Aplican únicamente viviendas cuyo valor sea menor a los RD$6 millones, que para los que prefieren champagne hay otras variedades de financiamientos burbujeantes (en dólares, por ejemplo).

El préstamo ha de ser servido con tasas de interés que oscilen entre el 9% y el 14%, sin importar la temperatura en el clima de negocios de los próximos tres años. Luego de ese plazo, la suerte que tendrá esta cosecha es incierta, por lo que su consumo es solo para mayores de edad o aquellos con ingresos fijos que aguanten cambios climatológicos futuros.

¿Qué tal ha sido la recepción de la desencajada uva? Todavía le toca airearse un poco más, pero hasta el momento, y dado el nivel de embriaguez previo de los contertulios, la toma ha sido... ¡excelente! Según nota de prensa emitida ayer por la casa, de los RD$9 mil millones decantados a finales de mayo, hemos tomado un promedio de RD$800 millones por mes.

Nada mal, tomando en cuenta el calorazo de estos días, ¿verdad? Claro, uno recuerda otras épocas, cuando éramos más jóvenes e ingenuos y tomábamos sin parar hasta que el sol nos sorprendiera, retornándonos a la chocante y volátil realidad de nuestro subdesarrollo, como lo hizo en el 2008.

En aquellos días de mozos, particularmente en el 2007, solíamos injerir hasta RD$1,100 millones al mes de préstamos hipotecarios. Ya con el amanecer de 2008, fuimos tomando cabeza y la toma cayó a RD$230 millones por mes, para desgracia de muchos constructores y especuladores inmobiliarios que no lograban convencernos del maridaje de sus ofertas inmobiliarias y nuestros endeudados bolsillos.

Eso sí: el revuelo se armó, como intuimos al principio, durante los primeros cuatro meses de este año pues, por órdenes del Banco Central, el precio de la botella se había disparado a tal nivel que ya ni el más borracho entre nosotros se apuntaba con otra botella. En efecto, el crédito hipotecario de haber aumentado mensualmente hasta RD$1,600 millones por mes (como en diciembre de 2007) cayó a un promedio de RD$90 millones o un 5% del pico histórico.

Como van las cosas, y mire que parece que van bien, el Valdesiano de 2009 nos durará hasta el brindis del 31 de diciembre. A este ritmo de RD$800 millones por mes, queda suficiente descorchado como para que rinda para el puerquito de Navidad, sin necesidad de la intervención de Tatica u otro milagro bíblico.

Si no ha tenido el privilegio de degustar esta cosecha, ¡hágalo! Confíe en mí, por favor. En esto de préstamos hipotecarios y tasas de interés tengo un olfato que raras veces falla, gracias a mi nariz de Cirano de Bergerac, aquel de la casa francesa. No sé a los banqueros, pero a nosotros los deudores de clase media estos Valdesianos son de resaca probablemente limitada y de seguro que postergada.

Entiendo que existe una receta para otra variedad de vino, algo más robusta y con bouquet más profundo, de la casa de Camilo. Actualmente está perdida en nuestras cámaras legislativas y el dueño de la casa ocupado en otros maridajes. Luego trataré de encontrar las palabras para describir aquellas uvas que, aunque menos vistosas y más difíciles de obtener, podrían tener un impacto mucho más justo, amplio y duradero que esta cosecha de 2009.

Pero, pero, pero... basta de palabras, ¿verdad? El futuro es incierto, vivamos el momento, que el tiempo vuela. Mozo: otra ronda para todos. ¡Que siga la fiesta!