20180605 https://www.diariolibre.com

Soy una dominicana ausente, que visita frecuentemente su patria.

Un hecho que me llama la atención, y sé también, a todos los visitantes, es ver un país tan hermoso, pero sus carreteras tristemente arrabalizadas. En aquellos lugares que años atrás me deleitaba con el paisaje, hoy veo puestos improvisados de comida, sin higiene y acumulación de desperdicios, sin que ninguna autoridad diga presente. Igual de grave es la construcción a orillas de las carreteras, de casuchas improvisadas donde viven familias a riesgo de cualquier desastre. He visto cómo los hermosos paisajes de montañas verdes, que hasta hace poco disfrutábamos en nuestro camino al Cibao, específicamente en la zona de Villa Altagracia, ahora, están sembradas de casuchas improvisadas. Con paradas de guaguas y motores en plena autopista. En fin un caos. Y adivine: esta falta de autoridad en el reordenamiento urbano, se repite en todas nuestras carreteras, siendo la causa número uno de accidentes fatales.

Le hago una pregunta: ¿Qué autoridad es la encargada de proteger, vigilar y dar mantenimientos a los bordes y aceras? Si existe, es una botella.

Como ciudadana, exijo por el derecho que tengo de poder admirar desde la carretera esas hermosas montañas, los sembradíos, los ríos, nuestras hermosas playas, los paisajes de Samaná...

Todavía espero por esa promesa de campaña. Podría yo al final de su gobierno, no decir, ¡qué lástima de gobernantes nos han tocado. Sin autoridad, ni amor a nuestra hermosa nación!

RMT

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