Compartir
Secciones
Podcasts
Última Hora
Encuestas
Servicios
Plaza Libre
Efemérides
Cumpleaños
RSS
Horóscopos
Crucigrama
Más
Contáctanos
Sobre Diario Libre
Aviso Legal
Versión Impresa
versión impresa
Redes Sociales

Zayas: Napoleón del Merengue

Napoleón Zayas Ruíz, nacido en Azua en 1904, encontró al retorno a su patria que ésta se hallaba "completamente transformada", gracias a la obra del Generalísimo Trujillo.

Expandir imagen
Zayas: Napoleón del Merengue

Napoleón Zayas (1904, Azua-1979, Madrid), saxofonista y director de orquesta, es referencia obligada en la historia musical dominicana, particularmente como difusor pionero del merengue de calidad por el mundo. Una condición que es oportuno resaltar ahora que el merengue ha sido consagrado patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por disposición de la UNESCO, el 30 de noviembre del 2016.

En España, donde residió por cuatro décadas, a Zayas se le considera justamente un pionero en la introducción y desarrollo del jazz. Género en el cual se destacó en la península ibérica como diestro ejecutante en reputados establecimientos nocturnos en Madrid, Barcelona y San Sebastián, fijando esa plaza como su plataforma artística para realizar giras frecuentes por toda Europa, el Medio Oriente y África.

Su álbum Let's do the Merengue, editado por el sello español Montilla en los 50's, indica que su primera agrupación se denominó Napoleón and his boys, señalando que actuó en New York en el Savoy Ballroom, Alhambra y Cotton Club. Alternando en este santuario del jazz situado en el corazón de Harlem con la orquesta del magistral Duke Ellington. Consignándose en la contraportada de la carátula del LP que en los 30's se trasladó a Europa.

En efecto, otras noticias refieren que, en 1932 Napoleón Zayas, al igual que el músico dominicano Esteban Peña Morel y la vedette Rosa Elena Bobadilla, habrían acompañado a Eduardo Brito en su incursión triunfal en el Viejo Continente, tras una temporada de exitosa actuación del virtuoso barítono dominicano en New York, donde grabó para la compañía fonográfica Victor y se presentó en afamados teatros y salas de hoteles.

La turné fue organizada por una compañía artística de zarzuelas y revistas de variedades formada por el compositor cubano Eliseo Grenet, el célebre autor de Lamento Cubano y el tango-congo Ay Mama Inés. Que presentaría en Barcelona y otras ciudades españolas la zarzuela La Virgen Morena, de la autoría de Grenet y Aurelio Riancho, en la que Brito interpreta las romanzas Lamento Esclavo y Mi vida es cantar. Tanto Brito como Grenet desarrollaron varias temporadas artísticas en Europa, donde la música afrocubana causaba verdadero furor. No sólo en España, sino también en París y otras capitales del Viejo Continente.

En una entrevista concedida al periódico Sevilla en mayo de 1955 -ciudad en la que se encontraba actuando con su orquesta Ciudad Trujillo en la feria andaluza anual que atrae turistas del mundo entero-, Zayas afirmaba que había perfeccionado sus estudios musicales en "Santo Domingo primero, en Nueva York después, allá por 1930. En la época en que el charleston daba paso a la rumba. En aquel Broadway enloquecedor, donde triunfaban Sophie Tucker, Frank Sinatra, Bing Crosby y el famoso artista de color Bart Williams, cuya gracia remedaron Eddie Cantor y Al Jolson, me inicié como director de orquesta y allí concreté mi anhelo de venir a España, donde llegué en 1932". Durante veinte años consecutivos -con breves giras por Francia e Italia, "precisamente en el Casino de San Remo, durante la memorable temporada de Spadaro, el Chevalier italiano"- se mantuvo Zayas en España, regresando en 1952 a su natal Santo Domingo.

A diferencia de la lírica del tango Volver de Gardel y Le Pera, que reza que veinte años no es nada, Napoleón Zayas Ruíz, nacido en Azua en 1904, encontró al retorno a su patria que ésta se hallaba "completamente transformada", gracias a la obra del Generalísimo Trujillo. Por cuyo patrocinio, con el fin de divulgar el folklore dominicano por el mundo, formó la orquesta Ciudad Trujillo. Diez muchachos la integraron: cuatro saxofones, dos trompetas, cuatro en la sección de ritmo. Y el cantante Ramón Hernández.

Con esta agrupación se embarcó rumbo a España en noviembre de 1954, justo cuando las relaciones entre los dos generalísimos, Franco y Trujillo, estaban en su clímax y el dictador dominicano era recibido por todo lo grande por su colega ibero, viajando luego al Vaticano para firmar el Concordato bajo el papado de Pío XII. Con esta formación Zayas entendía que había popularizado el merengue en la Madre Patria, al grado de afirmar que, junto al bebop en el jazz de los "americanos del Norte", a la sazón el merengue era el ritmo en boga en el mundo, acompañado por el bolero.

Al charlar sobre su rol como compositor, Zayas señalaba como su mayor éxito Ritmos en Casablanca, "un fox que estrené en Madrid durante la última actuación de Josephine Baker", la gran diva de color que a todos enloqueció. Esa noche, la orquesta "dominicana de color" -como era identificaba oficialmente- se presentaría en Radio Sevilla, en la emisión del programa La Llave de la Felicidad. En papel timbrado, Zayas hacía consignar sus actuaciones destacables en prestigiosos centros artísticos.

Aparte los referidos en NYC, en Madrid figuraban Salón Casablanca, Boite Castelló, Hotel Plaza, Fontoria, Pasapoga. En Barcelona, El Cortijo y Club Trébol. El Club de Tenis de San Sebastián, Santander y Granada. El Teatro Arriaga de Bilbao, el Parque Japonés de Gijón y el Casino de la Exposición de Sevilla.

En París figuraban los cabarets Florencia, La Villa de l'Est, y el Teatro Paramount. En Biarritz su Casino. En Suiza, Silkporte Café, Casino de Lucerna, Café del Embarcadero. Holanda, Tabaris, Café Central, Café Hek, Pshort. Teatro San Luis de Lisboa y Casino de Estoril. Estocolmo, Tivoli y Falum. Cabaret Valencia de Copenhague. Royal Hotel y Cabaret Arizona de Budapest. Taj Mahal Hotel de Bombay. Casino de San Remo, Italia. Nada de aguaje.

Los brochures refieren la calidad de Zayas y su "orquesta típica de color": "el más trepidante conjunto de color que se ha presentado en España", en los Salones de Fiestas Sigat de Barcelona. La Sala de Fiestas Citroen: "Hoy. Gran éxito de la Orquesta de Color Ciudad Trujillo dirigida por el gran Napoleón". A presentarse con Las Diabolinas,11 bellísimas bailarinas, cuadros flamenco y andaluz.

En entrevista del 2002, Ramón "Chiripa" Aracena -músico y arreglista, director musical de Los Soneros de Oriente- amplía esta historia. "Desde los 50 salí de Santo Domingo. Estuve entre 1954 y 1958 por Europa: España, Francia, Italia, Suiza, y una parte del África, con la orquesta de Napoleón Zayas. Era tipo jazz, con tres saxofones (realmente cuatro, con Zayas), dos trompetas, piano, bajo y batería". Tocaba "música caribeña: boleros, merengues, guarachas, ¡de todo tocábamos! Más mambo."

En abril de 1971, tras 18 años de ausencia ininterrumpida, regresó Napoleón Zayas. En visita a la redacción del Listín Diario en compañía de su esposa segoviana Celia del Val y su hermana María Zayas de Nadal Rincón, el director de orquesta que había difundido el merengue por el mundo -tarea compartida con Simó Damirón y Negrito Chapuseaux, Alberto Beltrán, Billo Frómeta, Porfi Jiménez, Rafael Minaya, Ángel Viloria, Ramón García y Dioris Valladares, Luis Kalaff y sus Alegres Dominicanos, y el propio Cugat con su producción para la Feria de la Paz-, afirmaba que traía un montón de planes. Entre ellos, formar una "novedosa orquesta" para trabajar en Santo Domingo y cubrir temporadas en Europa.

Conforme a Oscar Haza, su padre Felo Haza del Castillo y su socio Faqui Franco en el Hotel Europa, a la sazón vinculados al Hotel Jaragua, ofrecieron a Zayas formar una orquesta para amenizar las noches en ese establecimiento emblemático. El proyecto habría durado poco. Un año después de su retorno, El Caribe reseñaba que el director había formado la Orquesta Dominicana, "la cual se presenta todas las noches en un centro de diversiones de la capital". Anunciaba que, en junio de 1972, la agrupación viajaría a España con los Hermanos Luna y "posiblemente Fernando Casado", en gira patrocinada por Turismo.

La nota destacaba la destreza de Zayas en el saxofón y el clarinete, apuntando que en 1942 había dirigido Los Chavales de España. En su carrera, habría conducido "a más de 1,500 músicos de distintas nacionalidades y grabado unos 200 discos, entre los que se cuentan merengues, mambos y carabinés". De éstos los más populares en Europa, Compadre Pedro Juan, El Negrito del Batey y La Maricutana. Relataba que Zayas "en 1926 era mecanógrafo-taquígrafo en una oficina pública de la capital, pero que como no veía porvenir en ese trabajo me fui para Nueva York donde comencé a trabajar en una fábrica. Dos años después llegó desde Higuey a Nueva York el gran clarinetista, ya fallecido, Enrique Durán, y con otros cuatro dominicanos formamos en esa ciudad la primera orquesta dominicana".

Sobre el merengue de nueva factura que se tocaba en los 70, opinó que sólo podía llegar hasta Nueva York, donde residen muchos dominicanos. Observando que al extranjero no le gustaba ese estilo de merengue, ya que éste no podía captar el ritmo y se sacrificaba la melodía. Reivindicando el estilo de Alberti, representado en ese momento por la Santa Cecilia dirigida por Goyo Rivas.

Entre sus grabaciones figuran La Amanezca, Tiriri, Fiesta, Los Saxofones, Santo Domingo, Caña Brava, La Maricutana, Juanita Morel, La Enramá, Viva mi Tierra, Sancocho Prieto, El Negrito del Batey, Ay que Merengue, Mentirosa, El Jincao, Loreta, Pun Pun, El Martiniqueño, Pantalón Corto, Guararé, Cara Sucia, Debajo de la Mata de Plátano, Dolorita.

Yo conservo un recuerdo grato y borroso de Napoleón Zayas, registrado en mis años infantiles. No sé si fue en Casa de España, el Club Sirio Libanés, el Golfito o en cuál centro social donde bailé a ritmo de sus acordes bien acoplados en la línea de los metales. Y disfruté su estilo depurado y magistral. Adulto, compartí con él en La Fonda de la Atarazana, en su patio, en formato de saxo y piano.

La prolongada ausencia del escenario local lo convirtió en sombra difusa en el imaginario colectivo. Pese a representar la suya proeza de mil batallas por el merengue en el mundo. Hubo un tiempo en que sus vibrantes grabaciones lo mantuvieron vigente en velloneras, radio y tocadiscos caseros, en tanto la leyenda crecía. La de Zayas, nuestro Napoleón del Merengue.

La prolongada ausencia del escenario local lo convirtió en sombra difusa en el imaginario colectivo. Pese a representar la suya proeza de mil batallas por el merengue en el mundo. Hubo un tiempo en que sus vibrantes grabaciones lo mantuvieron vigente en velloneras..


TEMAS -

José del Castillo Pichardo, ensayista e historiador. Escribe sobre historia económica y cultural, elecciones, política y migraciones. Académico y consultor. Un contertulio que conversa con el tiempo.