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Mercenarios en Haití

No se puede alegar que la indiferencia mostrada por las potencias contra Haití

Soy de los que leyó con sorpresa el titular periodístico en el que se compartió la información relativa a que el futuro de Haití ahora depende de mercenarios contratados para retornar la paz a un pueblo sobre el que—a pesar de que ya consumismo el primer cuarto del siglo XXl— aún persiste en su contra el encono por su gallardía al independizarse y abolir la esclavitud.

No se puede alegar que la indiferencia mostrada por las potencias contra Haití, manifiesta con el empeoramiento de la conflictividad social, política y económica sin que se haga nada, no es el resultado del ninguneo de siglos a ese pueblo. 

Haití está en la misma lista negra de Palestina (no tienen riqueza), con la diferencia de que los territorios de la Franja de Gaza y Cisjordania son esencialmente estratégicos por lo que representan en el Medio Oriente. Volviendo al tema de los mercenarios, ¿quién es Erick Prince, el hombre que está al frente de ellos, y qué papel juega ahora en la isla?

Desde marzo de este año 2025, ese personaje acampa en Puerto Príncipe con una retahíla de mercenarios de la guerra con la encomienda por un contrato de diez años a los fines de pacificar al vecino Haití, una tarea con la que no han podido policías extranjeros, enviados por la ONU. Y también cobrar impuestos.

Erick Prince, un exSeal, fundador de la tristemente célebre compañía "Blackwater", que tuvo como encargo del presidente George Bush hijo las operaciones de combate, tanto en Irak como en Afganistán, para enfrentar a las fuerzas "rebeldes". Esa compañía tuvo que venderse luego de que varios de sus miembros fueran condenados en los tribunales de los Estados Unidos por crímenes contra civiles. En el primer mandato del actual presidente estadounidense, esos soldados fueron indultados con una orden presidencial.

Tomo los apuntes sobre Erick Prince, aparecidos en el libro "Blackwater", el auge del ejército mercenario más poderoso del mundo", del periodista Jeremy Scahill. 

Erick Prince es hijo de un magnate, ya fallecido, colaborador financiero del Partido Republicano en Michigan: Edgar Prince, cuya riqueza construyó con su propio esfuerzo. 

De voluntario como bombero de su ciudad natal, en Holland, Erick Prince "fue haciéndose cada vez más activo en el campo político de la derecha y consiguió una beca de prácticas de seis meses en la Casa Blanca de George Bush padre. A los 19 años, hizo su primera contribución económica a un partido político: concretamente, una donación de 15.000 dólares al Comité Nacional Republicano del Congreso estadounidense".

En adelante, Erick se convertiría con los años en un importante donante de las campañas republicanas para la presidencia y cargos federales. La única nota discordante de Erick fue cuando en el año 1992—narra Scahill—apoyó al "renegado" candidato Pat Buchanan, enfrentando la nominación de Bush padre. 

Con la muerte de su padre Edgar, también la compañía se esfumó de las manos de los Prince, que la vendieron en 1,350 millones de dólares. Como miembro de las castas de las familias más conservadoras de EEUU, los Prince entraron de lleno como donantes fuertes desde una confraternidad religiosa, primero, y posterior a los candidatos ultraconservadores republicanos, guiados por Erick. En aquella confraternidad "religiosa", estaba asociado con el conspirador Charles Colson, mano derecha del entonces presidente Richard Nixon en el caso Watergate.

Es a partir del año 2000, durante el gobierno de George Bush padre, que el exSeal Erick Prince (solo alcanzó el rango de teniente) hace crecer la empresa de mercenarios "Blackwater", gracias a los contratos otorgados en las administraciones republicanas, convirtiéndola en una maquinaria militar de aire, mar y tierra con presupuesto a su disposición de miles de millones de dólares, fundamentado en la doctrina de Donald Rumsfeld que sustituyó el rol de las instituciones militares. Al desaparecer "Blackwater" por su mala fama, Prince crea Vectus Global, ahora en Haití, donde tenemos mercenarios versus pandilleros.

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