Amistad en la política
El desafío de los líderes para descubrir las verdaderas intenciones de sus aliados

Nicolás Maquiavelo en su más celebrada obra El príncipe abordó la amistad y la política, temas que en estos tiempos recobran gran relieve por el grado de degradación moral y ética de la sociedad. Amigo es una categoría en la que no entra cualquier persona. Suele confundirse amigo con conocido o compañero laboral, pero no.
Maquiavelo definía así la amistad en la política: "...porque las amistades que se adquieren a un precio, y no con la grandeza y nobleza del alma, se compran pero no se poseen, y en los momentos necesarios no se pueden gastar".
Los hermanos tienen mayor relevancia en la vida que la relación con un amigo, porque surgen del mismo vientre, responden a un vínculo biológico natural, contrario a los amigos, que son escogidos por nosotros mismos.
Los amigos uno los elige y, si por las razones que fueren esa amistad falla, el error es tuyo, pero si lo hace un hermano ... la falta no se te atribuye porque esa hermandad no la decidiste tú.
La advertencia que, en otra parte de su obra, hace Maquiavelo respecto de la amistad en la política es categórica:
"El príncipe (presidente, rey, emperador, primer ministro) que confía solo en promesas o amistades interesadas se arruina, porque los hombres rompen lazos cuando les conviene". Y de inmediato aclara que "un príncipe necesita contar con la amistad del pueblo; de lo contrario, no tendrá remedio en la adversidad".
Cuando el pensador italiano cuya obra no debe tomarse literal, trata sobre la amistad con el pueblo, no se refería a otra cosa que no fuese el apoyo y lealtad práctica a quien le eligió. A pesar de que el aludido filósofo tenía un criterio severo sobre la condición humana cuando afirmaba que los hombres "son ingratos, volubles, simuladores, cobardes ante el peligro y ávidos de ganancias", ha de señalarse que no todo el que ejerce la política lo hace para servir al desvalido.
En la siguiente idea sí que Maquiavelo fue rotundo: en el juego del poder, la amistad verdadera es rara y secundaria. De ahí que el líder, príncipe o quien ejerza un liderazgo, tiene que afinar bien los sentidos para darse cuenta qué busca cada quien en el juego del poder.
Una amistad en la política es escasa, pero a los líderes les es obligatorio darse cuenta quién es quién cuando del ejercicio del poder se trata. Descubrir las intenciones más profundas de un ser humano, no es tarea fácil. No obstante, con poco esfuerzo se puede advertir de sus pretensiones, por lo que hace y dice.
Cuando uno de los cortesanos falta al líder, la responsabilidad es individual. Lo que haga o deje de hacer el subordinado es la responsabilidad de este, sin obviar que puede afectar a quien lo designó. La conciencia de cada individuo es un tema muy profundo del que todavía hay espacio para la sorpresa, pues la condición humana es infinitamente inesperada.
Lo esencial en la vida es la virtud que puede exhibir un liderazgo para darse cuenta de cuándo tiene que "resetearse" y romper con los lazos emocionales. La razón juega un papel esencial para ser disruptivos en el quehacer político.
Los errores de un gobierno no se atribuyen en el futuro, que es el tiempo cuando se escribe la historia, al ministro o director de una institución pública. No, los yerros para los historiadores y el público son responsabilidad de la figura cimera.

Rafael Núñez