Perspectivas petroleras
Los eventos en Venezuela han redibujado el mapa de oferta y demanda de petróleo y luce empujarán su precio a la baja. El ahorro en importaciones para R.D. pudiera superar los USD 700 millones

El precio del petróleo siempre ha sido una variable decisiva y voluble que impacta desde el equilibrio fiscal hasta el costo de la vida. Entre 1986-2002 el barril WTI se mantuvo estable alrededor de un promedio de USD20/bbl. A partir de 2003 inicia una escalada que casi alcanza los USD100/bbl en 2008, cayendo por la recesión financiera del 2009-2010 y retomando ese nivel entre 2011-2014 debido a la inestabilidad política producto de la Primavera Árabe en países productores del Medio Oriente.
A partir de 2016, cuando Estados Unidos aumenta su producción de ´shale oil´ usando la técnica del fracking y debido al desplome en la demanda durante la pandemia de 2020, el precio cae a USD 40/bbl. Ante este escenario, la OPEP programó recortes en su producción hasta 2026 que hicieron remontar el precio hasta USD100/bbl en 2022. Esto fue enfrentado por aumentos en la producción de los países fuera de la OPEP e Irán (miembro quien no está sujeto a cuotas) que la redujeron a su nivel actual de USD 60/bbl.
Como se ve, las fluctuaciones de precio responden tanto a factores de oferta como demanda económica como a cambios tecnológicos motivados por estrategias políticas. Cabe notar que la oferta global se ha incrementado un 55 % entre 1986-2024 pero solo desde 2022 la producción excede el consumo lo que ha aumentado los inventarios, acumulados principalmente por China quien ostenta sus niveles más altos en tres años.
Parte de este aumento en la producción mundial procede del Medio Oriente y África. Pero un cuarto de este aumento corresponde a Estados Unidos. En la región también Brasil, Colombia y Argentina han más que duplicado sus producciones. Guyana ha sextuplicado sus envíos de crudo en apenas cuatro años alcanzando a su vecino, Venezuela, quien, al contrario, redujo su producción a apenas un millón de barriles por día, su nivel en 1945. México, también importante, muestra una caída de -30 %. De esta manera, el origen geográfico de la oferta ha variado.
Tan recientemente como el pasado 31 de diciembre Bloomberg reportaba como durante 2025 el precio del crudo había caído 14 % debido a expectativas continuas de sobreoferta en un contexto marcado por guerras, mayores aranceles, aumentos de producción de la OPEP y el efecto de las sanciones económicas impuestas por occidente a Rusia, Irán y Venezuela. Para 2026 se esperaba un aumento de oferta de solo 1 %, versus 3 % en 2025 con una consecuente caída de precio a USD 56-58/bbl.
Con la captura de Maduro en Venezuela, cabe la pregunta de qué acontecerá en el mercado del petróleo. Venezuela no podrá duplicar su producción, sujeto a cuantiosas nuevas inversiones, hasta al menos 2027, lo que sumaría apenas un 1.25 % a la oferta global actual. Esto pudiera representar una reducción de precio de unos USD2.0-4.0/bbl según estimaciones.
A más largo plazo, otros factores pudieran ayudar a equilibrar los precios. El traspaso de gestión pudiera reducir temporalmente la producción. La eliminación de la venta subsidiada o por trueque con economías allegadas traspasaría esa demanda al mercado abierto. A futuro, los precios bajos desincentivan las costosas exploraciones, lo que pudiera eventualmente reducir la oferta. Mientras escribimos, la OPEP se reúne. ¿Propondrán mayores recortes de producción para sostener el precio?
Por lo pronto, sin embargo, se espera una baja en el precio del crudo. Actualmente los contratos a futuro promedian USD55.84/bbl hasta julio.
Durante 2025 el precio promedio del WTI (referencia para el presupuesto dominicano) fue de USD 66.14/bbl. Si se asume que el precio promedio de 2026 bajará a USD56.0/bbl, se infiere que el país pudiera ahorrarse unos USD 710.3 millones en sus importaciones petroleras. Un alivio bienvenido.

Ellen Pérez Ducy