Comunicación gubernamental
La comunicación gubernamental es una guerra estratégica moderna
Para concebir una eficaz estrategia de comunicación gubernamental, se debe partir de que quien la concibe y ejecuta tenga un pensamiento estratégico, que sea capaz de distinguir las acciones de largo, mediano y corto plazo, por lo mismo, saber diferenciar entre táctica y estrategia.
No basta con tener una especialización en comunicación o marketing, que es lo ideal, sino pensar, además, como un especialista de la guerra por aquello que dijera muchas veces el general prusiano, Karl von Clausewitz: "La política es la guerra hecha por otros medios". En las ciencias políticas se vive en guerra permanente, que se sostiene en la comunicación.
Se abre un debate innecesario respecto de si es o no útil el vocero y armador de comunicación gubernamental en estos tiempos. Las tareas de este no deben ser sustituidas por otro de los actores, mucho menos por el candidato, presidente o líder. Vale para la comunicación corporativa.
Al construirse un Sistema de Comunicación Gubernamental, como comencé a estructurar en República Dominicana desde el año 1996 hasta 2012, la tarea se facilitó. Lo heredado de la comunicación de Joaquín Balaguer, en 1996, se limitaba al despacho de notas de prensa y la entrega de los decretos emitidos por el Poder Ejecutivo.
La creación de esta nueva estructura se terminó de perfilar en el año 2004, por distintos factores: la llegada de nuevos actores políticos y novedosas herramientas digitales. La entonces oficina de Prensa de Palacio, apenas contaba con algunas máquinas de escribir y carecía de una estructura funcional.
Para sostener el sistema se crearon los Gabinetes de Comunicación, experiencia dominicana, sobre los que descansó la Estrategia Integral. Este mecanismo no sólo alineó los recursos humanos dispersos en oficinas de relaciones públicas, sino que cohesionó el mensaje del gobierno, sin mutilar la independencia y el accionar de las oficinas de prensa.
Los Gabinetes fueron mecanismos para la planificación y ejecución del relato de cada política pública dentro del gobierno, con riguroso esquema de supervisión y control de lo hecho y lo dicho. En segundo lugar, junto al equipo que se instauró para su ejecución, funcionó una maquinaria de comunicadores a lo externo, que replicó mensajes prediseñados desde la Presidencia. Lo hecho ha de ser dicho, porque la comunicación no está para justificar la ineficacia de funcionarios. Sería propaganda.
Una vez creados los mecanismos institucionales que dieron voz propia a la Estrategia de Comunicación, se diseñaron los canales oficiales por donde circuló el mensaje:
Agenda del presidente, un programa de TV semanal, que no dejó de salir nunca, la revista Palacio, de circulación exclusiva para las oficinas gubernamentales y Clic Institucional, esta última portavoz de los 108 Gabinetes de Comunicación que se crearon; República Dominicana TV, primer canal en internet con programación propia, y la Agencia de Noticias y Temas Nacional (ANTENA), una agencia sugerida por un colega, mecanismo responsable de la divulgación de los temas de la semana, coordinada por el veterano periodista Ruddy González.
Como en el año 2004 estaban en ciernes las redes sociales, creamos el Gabinete de Comunicación 2.0, se concibieron las redes sociales de la Policía, el Ejército, la Armada, Presidencia, Vicepresidencia y muchas otras instituciones.
Para que los dos estamentos institucionales de planificación y ejecución de la política comunicacional fuesen sólidos, se realizaron seminarios donde los gerentes del área concebían sus estrategias, se discutían y se aprobaban, dando como resultado un Plan Integral de Comunicación, monitoreado y evaluado cada tres meses.
En la conformación de los Gabinetes fueron seleccionados los más destacados periodistas y comunicadores del mercado, algunos con experiencia, otros no. Se establecieron acuerdos con universidades locales y extranjeras de prestigio para su formación y actualización.
La comunicación es la principal herramienta para tender un puente entre los distintos públicos y hacer que la gente se sienta partícipe de la gobernanza.

Rafael Núñez