×
Versión Impresa
Día Jueves, 19 de Febrero de 2026 Edición 7251.
Secciones
Última Hora
Podcasts
Encuestas
Servicios
Plaza Libre
Efemérides
Cumpleaños
RSS
Juegos
Herramientas
Más
Contáctanos
Sobre Diario Libre
Aviso Legal
Redes Sociales

Preludio de una marca

Entre la sombra y el poder, el rol de Balaguer tras el magnicidio

Expandir imagen
Preludio de una marca
Lejos de ser la marioneta o el "muñequito de papel" que la oposición y la percepción pública sugerían, Balaguer demostró ser un hábil estratega y un experimentado administrador público. (FUENTE EXTERNA)

Todos se equivocaron con él. Hasta el propio Trujillo, a quien reconocía como una especie de padre político adoptivo bajo cuya sombra desarrolló una formidable carrera administrativa nacional e internacional que lo catapultó a la vicepresidencia y a la circunstancial presidencia. Cuando el atentado al mandatario venezolano Rómulo Betancourt llevó a las unánimes sanciones diplomáticas y comerciales votadas por los cancilleres del hemisferio en San José, Costa Rica, en agosto de 1960. Y a la consecuente renuncia de Héctor B. Trujillo de la primera magistratura en un simulacro inútil de "destrujillizar" el régimen dictatorial, dando paso al civilista vicepresidente.

En confidencia con sus leales consejeros Cucho y Paíno, el Jefe se cuestionaba acerca de las claves que definían esa enigmática personalidad que impactó al veterano enviado de Kennedy en septiembre de 1961, cuando se entrevistó con él en el Palacio Nacional. Cuáles resortes lo movían, confió don Cucho a su talentoso hijo Cuchito Álvarez —quien ocupara la dirección de Radio Caribe, La Nación, El Caribe, El Nacional y Hoy, aparte de una carrera magistral en la prensa de papel y radial deportiva. —

"No le interesa el dinero ni ostentar figuración social, tampoco es mujeriego —por lo menos no las exhibe— ni fiestero. No bebe y dice que no tiene ambiciones políticas, sólo servir con lealtad en la administración pública. ¿Quién es realmente este hombre?" Se preguntaba intrigado su hacedor, su dador, el Ilustre Benefactor y Padre de la Patria Nueva o simplemente, el así llamado Jefe.

Su lealtad y eficiencia, a toda prueba comprobadas. Siendo apenas un joven funcionario de 31 años, en octubre de 1937, le tocó asumir como subsecretario de Relaciones Exteriores en funciones de Canciller el grave conflicto internacional provocado por el denominado Corte (otros lo designan Matanza o Masacre del Perejil) de nacionales haitianos en las provincias fronterizas, practicado con armas blancas por civiles bajo supervisión militar.

Esta draconiana medida no sólo generó una seria disputa con el vecino Haití, sino que afectó la imagen internacional del país y de su gobierno, movilizando en el sistema interamericano cancillerías tan influyentes como las de Washington y Ciudad México. Ya entonces —con experiencia previa como Abogado del Estado ante el Tribunal Superior de Tierras, Primer secretario en las legaciones diplomáticas dominicanas en Madrid y París— supo asumir la difícil tarea y salir airoso.

En un rol complejo como el que desempeñara Tom Hagen (interpretado por Robert Duval) en la saga El Padrino, en calidad de consigliere del capo di tutti capi. Caminando al filo de la navaja sin cortarse.

La imagen de figura frágil, poética, de ojos melancólicos, más bien triste y distante —que John Bartlow Martin calificó como "pose" aplicando su perceptiva implacable— no le hacía real justicia al "muñequito de papel" que acuñó como slogan Ramón Lorenzo Perelló desde la vocería de Unión Cívica Nacional de Santiago, secundado por el vibrante joven Brinio Rafael Díaz que animaba la tribuna opositora.

Todos, imberbe quien escribe, coreábamos la especie en los mítines de UCN, aludiendo con ello al perfil de presidente títere, marioneta dócil del Jefe, que se había alojado en la conciencia ciudadana con plomiza certidumbre.

Pero cuán lejos estaría esta percepción de la realidad más profunda, aquella que anidaba en las garras disimuladas el civilista Balaguer, un verdadero profesional de la administración pública que dominaba con destreza aprendida y practicada en 31 años amolando los filos odiosos del poder absoluto. Cuando le dijo a Martin que él era un hombre a quien repugnaba el autoritarismo, favorecedor de las libertades, la democracia y el pluralismo político, este pensó en sus adentros: "A quién trata de engañar este señor con su récord de servidumbre al dictador durante tres décadas". A lo que habría que agregar, sin fisuras conocidas.

Los magnicidas se la pusieron de pechuguita. Había llegado su momento, la oportunidad de ponerse los pantalones largos. De recuperar los instrumentos colgantes varoniles dando por terminadas sus vacaciones. En la madrugada decisiva, por sabia recomendación del patriarca Álvarez Pina, el titular del Ejecutivo instruyó al general Santos Mélido Marte para que informara a todas las unidades del Ejército que solo debían actuar por órdenes de su Comandante en Jefe. Era una forma de mantener a raya a los tíos (Negro y Petán), a la espera de Ramfis, quien se hallaba en París.

Lo que siguió es todavía historia poco escarbada, en cuyo ciclo ya Balaguer exhibía su prodigiosa sangre fría y sentido de la oportunidad, evidenciados ante el cónsul de los Estados Unidos y principal conspirador desde esa legación, Henry Dearborn. Quien le habría propuesto para apuntalarlo la intervención de la flota norteamericana surta en el Caribe, en caso de no sentirse seguro y no contar con el suficiente respaldo militar. A lo que el astuto mandatario respondió que todavía no era necesario.

El 1ro de Julio, a sólo un mes del 30 de Mayo, Balaguer daba un paso significativo en cuanto a la renovación de su gabinete, removiendo de sus cargos, vía una renuncia colectiva, a algunas de las figuras más señeras en la nomenclatura trujillista. Encabezando Rafael Paíno Pichardo, en la cartera de Interior y Cultos —uno de los dos consejeros más cercanos de Trujillo, el otro, don Cucho. En la Presidencia, el Dr. Benjamín Uribe Macías, un cuadro político destacado del Partido Dominicano, y en Exteriores el Lic. Porfirio Herrera Báez, quien había librado importantes batallas en los foros internacionales desde la ortodoxia oficial.

Los demás miembros renunciantes incluían al Dr. José A. Quezada, en Finanzas, quien ocuparía papeles relevantes en los 12 Años. El profesor Miguel Ángel Jiménez, don Cuchico, un culto y agradable intelectual a quien traté de cerca en ese período en Palacio, en Educación y Bellas Artes. Dr. Marcial Martínez Larré, en Salud Pública, Armando García Jiménez en Agricultura, y Lic. Luis E. Suero, en Justicia.

En Trabajo, el socio de mi padre en la Oficina de Abogados al lado de la Catedral, Lic. Eduardo Read Barreras —miembro fundador en 1944 del clandestino Partido Democrático Revolucionario Dominicano y quien fungiría como integrante del Consejo de Estado que gobernó desde enero de 1962 a febrero del 63, organizando las elecciones del 20/12/62 que ganó Bosch—. En Industria y Comercio, el Lic. Augusto Lora —participante de la conjura para asesinar a Trujillo en 1934 en el Centro de Recreo de Santiago—, presidente del Partido Reformista y vice con Balaguer entre 1966/70, formaría este año el MIDA que lo postuló a la primera magistratura.

El arquitecto José Antonio Caro Álvarez, con una impronta impresionante en las edificaciones oficiales, cedería su puesto en Obras Públicas a un nuevo incumbente.

El gabinete

El 5 de Julio se anunciaba el gabinete remozado con 11 nuevos designados. Santos Mélido Marte quedaba atornillado en las Fuerzas Armadas y se desempeñaría a su lado en los 22 años que gobernó Balaguer en democracia. En Interior asumiría el Lic. Hipólito Herrera Billini, conceptuado como uno de los "más eminentes juristas", banilejo de 58 años, ex procurador general y presidente de la Suprema Corte (1949/61), catedrático de Derecho Civil. En la Presidencia el reputado escritor presidente del Ateneo Dominicano y servidor público (en la judicatura, en Educación, Interior, RREE, embajador en Colombia, Perú y Chile), Armando Oscar Pacheco, un sesentón afable natural de la capital.

En SEREX, el Lic. Ambrosio Álvarez Aybar, nacido en Santo Domingo en 1910, quien ocupaba la Consultoría Jurídica del PE, con carrera en Exteriores y ex Rector de la USD. De la Sultana del Este en Finanzas, Pedro Justo Carrión, empresario de 63 años y exdiputado, fabricante del ron Macorix. En Educación, oriundo de Sánchez, con 63, Rodríguez Demorizi, veterano en el AGN y la Academia de la Historia, diplomático en Colombia, Roma y Nicaragua, ex secretario de Estado en RREE e Interior.

El Ing. Mauricio Álvarez, montecristeño de 64, con trayectoria en Obras Públicas, a cargo de Agricultura. En el calidoscopio regional que siempre persiguió un balance de representación en el gabinete, el Dr. Tabaré Álvarez Pereyra, francomacorisano de 59, en Salud Pública y Previsión Social. Ex decano de Medicina de la USD, diplomático en España y Portugal y miembro del Consejo Administrativo del DN. En Trabajo, el Dr. José Ángel Saviñón, capitaleño de 44 años, presidente del PD en el DN, con hoja de servicio en el Congreso, la Cédula, Interior, Industria y Comercio, y en funciones diplomáticas y consulares en Puerto Rico, ONU, OIT y Ecuador.

Con 62, natural de Santo Domingo, Manuel Salvador Gautier, ocuparía la cartera de OOPP, habiendo sido director general de esa función, ingeniero asesor del PE, secretario de Agricultura y diputado. Su hija Josefina y su esposo Tabaré Álvarez Pereyra, compañero de gabinete, mantenían en su hogar bajo riguroso escondite a Luis Amiama Tió, uno de los hombres —junto a Antonio Imbert Barrera— más buscados por los servicios de inteligencia en ese momento.

En Industria y Comercio Balaguer designaría al economista banilejo S. Salvador Ortiz, de 44 años, portador de una sólida formación en La Salle Extension University de Chicago y el Alexander Hamilton Institute de New York y con experiencia al frente de Impuesto sobre la Renta e Impuesto sobre Beneficios, como secretario del Tesoro y Crédito Público, y Comercio y Finanzas, en el Banco Agrícola y la gobernación del Banco Central y la Superintendencia de Bancos. Académico y escritor de temas económicos.

Como comentara en televisión un agudo analista político antiguo dirigente de izquierda, se trataba de un gabinete de lujo. A este dream team se agregaban recolocaciones, como las de Virgilio Díaz Grullón a la cabeza de la Dirección de Bellas Artes, Read Barreras en la Suprema Corte de Justicia, y otros como Silvestre Alba de Moya, Lamarche Soto y Porfirio Brito.

A diferencia de lo acaecido en democracia, los burócratas entonces tenían escuela administrativa. Inimaginables los saltos de garrocha que elevan desde la nada al todo al funcionariado, incluyendo al jefe del Estado. No en balde Balaguer, con taras visuales y motrices, impuso su marca.

TEMAS -

José del Castillo Pichardo, ensayista e historiador. Escribe sobre historia económica y cultural, elecciones, política y migraciones. Académico y consultor. Un contertulio que conversa con el tiempo.