El juego que no es un juego
El deporte profesional no es un juego sino un negocio de miles de millones

¡Mentira! El béisbol no es un juego, el fútbol no lo es, el tenis tampoco, ni lo es el baloncesto. Ninguna disciplina deportiva profesional es un juego.
Desde hace más de un siglo, el deporte fue transformado en una industria global multimillonaria, que evolucionó con el tiempo hasta ser lo que es hoy.
¿Que fue un juego como lo entienden no pocos atletas? Si, lo fue. Y que bien sigan creyédolo, hasta el punto de que esa creencia les sirva para que la pasión atlética no se pierda, siempre que no surja el descaro de un umpire (árbitro). Pero no es un juego, es un negocio.
El deporte moderno como lo conocemos hoy, con reglas y ligas, se remonta al siglo XlX en Inglaterra con el fútbol, cricket y rugby, que comenzaron a profesionalizarse a finales de ese siglo, pero derivó en industria de hacer dinero cuando surgieron los más importantes medios de difusión masivos: la radio y la televisión, especialmente este último que dio un impulso bestial. La globalización de la imagen, la aparición del internet y ahora la Inteligencia Artificial dan otra dimensión.
Aunque 100 deportistas con números de súper estrella digan que el béisbol o cualquier otra disciplina profesional es un juego, no siempre los resultados están sujetos a esa ingenua apreciación.
El verdadero motor económico de estos tiempos en los deportes lo constituyen los medios de comunicación global y el trabajo de marketing, detrás de lo cual hay una maquinaria de personas laborando en la venta desde palomitas de maíz, souvenirs, camisetas, chupi, gorras y una retahíla de productos (merchandising).
Hablar de la comercialización es un punto aparte. Desde que en el pasado se establecieron las reglas, el deporte fue capturado por las ligas a nivel mundial:
NFL, con ingresos de 20 mil millones de dólares, la más rica del mundo, con contratos de televisión y el Súper Bowl, un fenómeno de audiencia tras la incorporación del segmento del show artístico.
Luego, le sigue la Mayor League Baseball (MLB) que genera ingresos cercanos a los 12 mil millones de dólares. Y en un tercer peldaño está la NBA, cuyos dividendos se estiman en 14 mil millones de dólares. Luego siguen la Indian Premier League, con 9 mil millones de dólares y uno de los contratos más lucrativos por partido. En el quinto lugar, encontramos a la Premier League, más globalizada que produce cerca de 10 mil millones de dólares.
Después, se suceden otras diez grandes ligas que individualmente se echan en los bolsillos entre 3 mil millones, la más baja, serie A; NHL, 6 mil millones; Bundesliga, 6 mil millones; La Liga, 6 mil millones y UEFA Champions League, 5 mil millones de dólares también. El fútbol americano es el que domina económicamente, aunque no es el más global.
El segundo de mayores ingresos es el baloncesto de la NBA, más global que el fútbol americano. Entre los deportes más dominantes le sigue el fútbol (soccer) cuyas ligas en Europa mueven cerca de 20 mil millones de dólares.
Para saber la dimensión de esa industria, refiero que solo la NBA firmó un contrato de TV por 76 mil millones de dólares.
En definitiva, las ligas de los Estados Unidos dominan el negocio: NFL, NBA y MLB. El fútbol soccer tiene más alcance global pero está muy fragmentado. Escribir de otras disciplinas como el tenis, el voleibol y el golf es capítulo aparte. La transparencia en las jugadas es el desafío.
Detrás de cada deporte profesional hay quienes legítimamente hacen un gran negocio, lo que no es un juego, de modo que no pocas veces el dueño del bate, del guante y la pelota es el que puede recogerlos y acabar la diversión cuando estamos más entretenidos.

Rafael Núñez