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Martin, Corpito y Dato

La sombra del comunismo y las presiones contra el gobierno de Bosch

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Martin, Corpito y Dato
John F. Kennedy, Fidel Castro y Nikita Khrushchev. (FUENTE EXTERNA)

En sus imprescindibles memorias (Overtaken by Events, 1966), John Bartlow Martin, embajador norteamericano ante el Consejo de Estado y el gobierno de Bosch, nos ubica con garra narrativa en el ambiente que se cocinaba durante el experimento democrático del 63 y el peso dado al controversial peligro comunista. En este caso concerniente a Corpito Pérez Cabral y Dato Pagán (un cryptocomunist para la CIA), dirigentes del minúsculo Partido Nacionalista Revolucionario, una suerte de logia procedente del exilio caraqueño, que extrañamente nunca interesó en reclutar prosélitos. Más bien empeñado en influir en la juventud y apuntalar a su manera las reformas de Bosch.

Conforme Martin, a semanas de su administración, "Bosch se hallaba empantanado. Ningún resultado inmediato podía esperarse del acuerdo con la Overseas (US$150 MM). Y las presiones en su contra aumentaban". En esas, "Luis Amiama Tió me invitó a su casa. Era la primera vez que tenía noticias suyas desde que Bosch asumió el cargo, hacía menos de un mes. Imbert también estaba presente. Fueron directos. Imbert, como era usual, fue el primero en hablar. La situación de la República era "muy peligrosa". "Todo el mundo tiene miedo."

¿Quién?, pregunté. "Todo el mundo", afirmó Amiama. "Todos los hombres de negocios, todo el mundo." ¿Por qué? Por el aumento de la influencia comunista. Bosch mismo no era comunista, pero estaba "jugando con los comunistas". Le ha ofrecido el ministerio de Educación a Corpito Pérez Cabral."

(Siendo un mozalbete presidente de la Juventud Social Demócrata, fui testigo de la oferta de ese ministerio al Dr. Jimenes Grullón, canalizada por Bosch vía el vice electo Dr. González Tamayo, en el local de la ASD en la Isabel la Católica, en presencia del poeta Mieses Burgos, su secretario general. Rechazada, Juan Isidro prometió asumir una "oposición constructiva").

"¿Por qué Bosch estaba jugando con los comunistas? Amiama respondió, "porque no tiene cojones". Los comunistas eran más organizados e inteligentes que las fuerzas democráticas. "Nosotros simplemente no podemos permitirlo. Aquí estamos, sentados tontamente, viendo cómo él gana sus batallas por ellos. Todo el mundo lo sabe. Si les da seis meses más, un año, cuatro años, todo esto habrá terminado."

Imbert dijo, "Usted cree que con un programa de reforma agraria avanzando muy lentamente, y con una más lenta creación de empleos y medios de producción, debido a la baja inversión de capital porque Bosch no ha definido su posición sobre el comunismo, ¿cree que se detendrá el comunismo?"

El Consejo de Estado había parado las transmisiones radiales del 14 de Junio. ¿Por qué Bosch no lo ha hecho? Dato Pagán está dirigiendo una Escuela para comunistas en el Instituto de Señoritas Salomé Ureña. ¿Por qué Bosch lo permite? El compañero de Pagán, sentenció Imbert, es ahora "el comunista número uno" en la República. ¿De dónde obtienen su dinero?

Les dije que Bosch no era en nuestra opinión un comunista, que él creía que la vía para derrotar el comunismo era hacer una revolución pacífica, que desaprobaba la violencia y quería evitar un conflicto sangriento en las calles como en Caracas. Les señalé que todo el mundo estaba demandándole que "se definiera" sobre el comunismo, pero que ya lo había hecho cuando afirmó en un discurso que el comunismo significaba muerte, guerra y destrucción.

Amiama exclamó, "Yo prefiero que no diga nada y deporte a Dato Pagán". Imbert señaló que el gobierno estaba infiltrado por los comunistas. Entonces le pedí nombres. Mencionó -de todos- a Domínguez Guerra (ministro de Interior y Policía). Pregunté qué creían debía hacerse. Imbert dijo, elevando la voz: "Deberían declarar la guerra al comunismo. Matarlos si es necesario, ponerlos en aviones, sacarlos de aquí. Debemos hacer una revolución anticomunista. Todos los ojos del mundo están puestos sobre Santo Domingo."

Y Amiama acotó: "Usted combate a los comunistas o simpatiza con ellos. No hay tercera vía". Imbert remachó: "Todo el mundo está listo para luchar. Esta es una gran oportunidad. Ahora hay un frente unido. La ASD, el PNRD, la UCN, los demócratas cristianos de Read Vittini -un desprendimiento del partido Social Cristiano-, todo el mundo. Publicarán un comunicado mañana. Ellos pueden unificar a las fuerzas de la oposición contra el totalitarismo de izquierda y de derecha."

El zorruno periodista liberal que era Martin, ahora en coyuntural rol diplomático, comentaba en su obra, con evidente toque de desprecio cínico ante los planteamientos críticos de nuestros dos héroes nacionales. "Este era su viejo sueño -una coalición de pequeños partidos políticos. Y este podría ser su viejo juego -utilizando una cierta amenaza comunista como pretexto para tomar el poder."

A seguidas, "Imbert se ajustó la pistola y se enderezó en el sofá. "El Departamento de Estado debería saber que Bosch no ganó porque la gente pensara que era el mejor candidato. En realidad, fue un voto en contra de la UCN". Le respondí que Bosch ganó porque la gente pensó que podría darle una vida mejor. Imbert no prestó atención. Entonces exclamó: "la gente está diciendo que Estados Unidos es indiferente." Respondí: "Están equivocados -indiferentes sería la última cosa que somos. ¿Quién está diciendo que somos indiferentes?"

Según Amiama, había sido Marino Auffant, destacado hombre de negocios y líder empresarial, quien visitó la residencia de este sobreviviente de la conjura que segó la vida del Generalísimo. Tanto Imbert como Amiama integraron el Consejo de Estado y fueron elevados a generales a manera de protección. Aun así, Imbert sufrió un aparatoso atentado en 1967, en los primeros meses del ciclo de 12 años de Balaguer.

El sonsonete de Corpito Pérez y Dato Pagán sería tema recurrente. En ocasión de un crucero en la fragata Mella abordo el presidente en compañía de jefes militares y colaboradores civiles, con el embajador Martin invitado, se produjo el siguiente episodio narrado en Overtaken by Events.

Refiriéndose a Bosch, Martin apunta: "Siempre volvía al tema del comunismo. Decía que Pérez Cabral no era comunista, sino simplemente antiamericano. Durante la II Gerra Mundial Pérez Cabral había sido nazi, ahora era un "comunista", todo porque simplemente era antiamericano. ¿Por qué lo era? Creció durante la Ocupación Americana en La Romana, donde ésta fue más dura. Dato Pagán, a su vez, fue originalmente miembro del PSP, expulsado como trotskista. Ahora no estaba ni a favor ni en contra del comunismo, simplemente era antiamericano."

Un cuidadoso embajador Martin consigna. "Nosotros consideramos a ambos como comunistas, pero no contradije al presidente Bosch enfrente de sus militares (aunque lo hice en privado)." A seguidas, el colector de historias que fuera, impulsado por su raigal vocación narrativa, nos ofrece una versión de cómo llegó el comunismo al país. En las alforjas maltrechas de los refugiados republicanos españoles, tras su derrota en 1939 por el bando nacional encabezado por Franco.

"Una vez escuché cómo Dato Pagán y Pérez Cabral se hicieron comunistas. Un domingo temprano en la noche, en los años 30, deambulaban alrededor del parque de San Pedro de Macorís, como hacía todo el mundo, ya que no había mucho que hacer en esos pueblos en aquellos días, debido a que Trujillo prohibió congregarse en grupos de más de dos o tres personas.

Esa noche, dos jóvenes desconocidos se pusieron al paso de Pérez Cabral y Dato Pagán y, mientras caminaban sin unirse del todo a ellos, entablaron conversación: ¿Qué pensaban hacer esa noche? ¿Ir al cine? Les respondieron que no tenían dinero y los desconocidos ofrecieron pagar las entradas. Aceptaron. Nada más sucedió,

El próximo domingo, Pagán y Pérez paseaban de nuevo; los mismos dos jóvenes aparecieron, invitándolos al cine. Pagán y Pérez declinaron, avergonzados de aceptar tanta hospitalidad, empero, los desconocidos los persuadieron. El tercer domingo, Pagán y Pérez rechazaron firmemente la oferta, ya que su honor se veía comprometido. Entonces, los jóvenes los convidaron a una casa a conversar. Ambos se sentían atemorizados, dado que tales reuniones estaban prohibidas, pero curiosos al fin, accedieron. Allí hablaron sobre libros, literatura, poesía, cosas sobre las cuales Pagán y Pérez estaban interesados. Eso fue todo.

El domingo siguiente la misma cosa y también el próximo. Ya en ese momento hablaban de marxismo, lo cual interesó mucho a los jóvenes Pagán y Pérez. Ellos nunca habían tenido una oportunidad de aprender sobre esto bajo Trujillo. Los desconocidos incluso tenían algunos libros acerca del tema, algo inaudito en la República. Los sujetos eran españoles, comunistas, refugiados de la Guerra Civil Española. Así llegó el comunismo a la República Dominicana. Es una bonita historia romántica con un toque de leyenda, aunque probablemente no sea cierta."

Dato Pagán solía admitir la influencia de los republicanos en Macorís, conforme obras de Bernardo Vega (Un interludio de tolerancia: el acuerdo de Trujillo con los comunistas en 1946) y Roberto Cassá (Movimiento obrero y lucha socialista), y en tertulias que compartimos. Su expulsión y la de Mauricio Báez en marzo de 1947 se debió a razones disciplinarias, al asilarse cuando Trujillo clausuró la apertura política (1946/47) que permitió la actividad de la Juventud Democrática y el PSP. Así como la reorganización sindical culminante en el Congreso Obrero del Teatro Julia.

Un reclamo insistente de Martin a Bosch, que el mandatario toreaba, fue el cierre del Instituto de Ciencias Sociales y Planificación Económica ("la maldita Escuela de Comunismo de Dato Pagán") que operó en tanda nocturna en el Salomé Ureña. Junto a la prohibición del uso por Tavarez Justo de los ayuntamientos para ofrecer charlas y de los viajes a Cuba.

Asimismo, la restricción de ingreso a dominicanos marcados en una lista negra y la clausura de medios de prensa legales como 1J4, El Popular y Libertad, del 14 de Junio, el PSP y el MPD. Medidas que el embajador pensaba reforzarían la autoridad presidencial ante los jefes militares, los líderes empresariales, la Iglesia, políticos conservadores y los propios Estados Unidos, en clave de determinación anticomunista. A fin de evitar el fatídico golpe de Estado en fragua, en un Caribe candente, en medio de la Guerra Fría.

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José del Castillo Pichardo, ensayista e historiador. Escribe sobre historia económica y cultural, elecciones, política y migraciones. Académico y consultor. Un contertulio que conversa con el tiempo.