De vuelta a China: de la carretilla de Nixon a la IA de Trump
La experiencia de Trump en China no fue la que tuvo Nixon cuando visitó al gigante asiático en 1972

Poseo el libro de Richard Nixon donde este narra su importante viaje a China en 1972. El libro está redactado con la intención de demostrar todo lo que vio en su viaje el presidente de Watergate: carretillas tiradas por hombres de a pie que acarreaban personas por calles polvorientas, mercados atestados de gente en busca de comercio, multitudes que trabajaban en tareas agrícolas y mucha gente a bordo de bicicletas.
Con una narrativa elocuente, Nixon describe la evolución social, económica y administrativa de China. A grandes rasgos, el libro puede ser considerado un tratado de relaciones internacionales y también, ¿por qué no?, una "autobiografía". Es uno de los mejores libros que se han escrito sobre China en toda la historia.
En todo el documento, Nixon aclara que estamos ante una civilización, no un país de meras tradiciones exóticas. Por un asunto epocal y por el tránsito normal hacia la modernización del país, las personas que se han embarcado en un viaje a la China moderna no han podido ver la China que vio Nixon cuando Mao Zedong era gobernante. Posteriormente al viaje de Nixon, los presidentes han ido mucho al país de la seda y la bandera roja. Asombrados por el exotismo chino, Gerald Ford visitó China en 1975; Ronald Reagan fue en 1984; George H. W. Bush, en 1989; Bill Clinton, en 1998; George W. Bush visitó el país en cuatro ocasiones y Barack Obama realizó tres visitas. Asumimos que ellos no regresaron a Occidente como la misma persona: China te cambia. Le ocurre a los astronautas de Artemis que fueron al lado oscuro de la luna, el título del álbum de Pink Floyd de 1973: no regresaron los mismos.
En el plano de las influencias del viaje, hay una ópera en tres actos, de título Nixon in China, del compositor John Adams, con libreto de Alice Goodman, inspirada en la visita del presidente Nixon a China. Según analistas, esta ópera mezcla el neoclasicismo de Igor Stravinsky con vinculaciones al jazz y sonidos de las big bands que hacen referencia al joven Nixon de los años treinta.
Hace apenas una semana, Donald Trump ha visitado una China que se desenvuelve en un entorno tecnológico que ya hace época. En una foto aparecía el jefe de Xiaomi, Lei Jun, al lado de Elon Musk, invitado de Trump, tomándose una selfie que se tornó viral en las redes. El gesto puede considerarse un acercamiento político en manos empresariales. Para los empresarios, esta ha sido una gran experiencia.
En los detalles de esta visita, también se hizo viral el video del momento en que "La Bestia", el automóvil de Trump, recorría las calles chinas como un bólido indetenible. Con su imponente perfil, se desplazaba hasta llegar al punto de encuentro. "Como todos sabemos", este vehículo está blindado de manera superba, hasta el punto de que soportaría, se nos dice, un ataque balístico contra su carrocería. Como se ha visto, queda claro que cuando el presidente norteamericano viaja lo hace con un contingente de las Fuerzas Armadas estadounidenses y con los automóviles presidenciales. Son visitas planeadas con gran seguridad para los mandatarios y sus comitivas.
Para que sirviera de testimonio, gracias a algún algoritmo, he recibido el video en el que la primera dama norteamericana, Melania Trump, habla del papel del Servicio Secreto estadounidense. Se explica que la comitiva tuvo a su disposición todo un hotel: se trataba de los magnates más importantes de la economía norteamericana y del entorno global. Los empresarios principales de este mundo moderno acompañaron a Trump a ver la evolucionada nación china. Quieren hacer negocios con los chinos aunque no dominen el idioma cuyos caracteres hermosos y únicos los muestra una foto clásica del Atlas de Rand McNally (especialistas en mapas con sede en Chicago).
Si lo planteamos en términos económicos, China tiene un PIB nominal estimado en 18,4 billones de dólares (2021), lo que representa alrededor del 18 % del PIB mundial. El PIB en paridad de poder adquisitivo representa casi el 19 % del PIB PPA global. Es el país de más rápido crecimiento económico en el mundo desde la década de 1980, con un promedio de crecimiento anual de casi el 10 % en los últimos 38 años. En un lúcido escrito de la periodista Ana Swanson del New York Times, se cita a Jamieson Greer, representante comercial estadounidense, que en una entrevista a Bloomberg, decía que "el gobierno intentaba dirigir el comercio con China hacia el tipo de cosas que queremos vender". Un lector bien encaminado podría concluir: "esto es un asunto de comercio".
Con esta visita nos hemos deleitado en términos diplomáticos. Como lo dejó expresado, Donald Trump tuvo claro desde el principio que este encuentro sería positivo, aunque muchos ya veían una especie de sumisión geopolítica del presidente norteamericano, algo que otros analizan con sobriedad, entereza y contexto. En todo caso, China es hoy el gran gigante que ha despertado, según otros teóricos profetizaron en siglos pasados.

León de Moya