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El Modelo Sui Generis de Pensiones de República Dominicana

Por diseño, la Ley 87-01 no otorgará pensiones suficientes. Presiones sociales han generado un sistema paralelo que carga al Estado una responsabilidad futura similar al acumulado en las AFPs, sin aprovisionamiento

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El Modelo Sui Generis de Pensiones de República Dominicana
La fragmentación convirtió al sistema de pensiones de República Dominicana en un modelo dual e insostenible. (SHUTTERSTOCK)

¿Cuáles son las normas internacionales en materia de tasas de reemplazo de un sistema de pensiones?

En Europa, el porcentaje del último salario a recibir como pensión vitalicia varía desde 28 % en Lituania a 90 % en Portugal y Turquía, rindiendo un promedio de 61 % para la OECD. En Chile, país precursor del sistema de capitalización individual y modelo para la R.D., la tasa de reemplazo provista por las AFP cubre apenas 19 % del salario ultimo. Esto se complementa con la pensión garantizada universal (PGU) para elevarlo al 70 % del salario.

Las variaciones responden a condicionantes como la tasa de natalidad, expectativas de vida, patrones de migración, tiempo de residencia, riesgos inflacionarios y sostenibilidad fiscal entre otros.

¿Qué tenemos en República Dominicana?

En 2004 se eliminó de plano el sistema de reparto y se sustituyó por un sistema único de capitalización individual, con tasas de financiamiento sacadas del bolsillo cuando expertos calificados advertían que para alcanzar tasas de reemplazo adecuadas del 60 % se requerían aportes muy superiores a los establecidos en la ley 87/01.

La ley excluyó a importantes sectores laborales, incluyendo el propio Congreso y el Magisterio público. Con posterioridad a la ley, el gobierno auspició la flexibilización del sistema a incluir sistemas de reparto, inusualmente generosos, como las pensiones del 100 % del salario para médicos (¿y enfermeras, jueces, otros?) además de pensiones individuales arbitrariamente concedidas.

Esto ha derivado en una fragmentación de jure y de facto rindiendo un sistema dual paralelo - de capitalización para algunos y de reparto para otros - sin contar con planificación financiera ni provisiones fiscales para la modalidad de reparto que ya abarca casi la misma cantidad de personas que el sistema de capitalización establecido por Ley.

En otro orden, el Consejo Nacional de Seguridad Social tergiversó el objetivo básico de conceder pensiones vitalicias, permitiendo la devolución de los aportes acumulados por ingreso tardío. A la fecha, la SIPEN reporta casi cero pensiones vitalicias concedidas por aseguradoras. Para decenas de miles de retirados, el manejo inadecuado de dichos fondos probablemente resultará en la indigencia a mediano plazo. 

Expertos actuarios han propuesto convertir al Instituto Dominicano de Prevención y Protección de Riesgos Laborales (IDOPPRIL) con sus aportes en el Fondo de Pensiones Sociales, formalizando un sistema multi-pilar con financiación mixta. Esto podría suplementarse con una proporción de la cesantía y el patrimonio del INAVI. Utilizar estos fondos para financiar una pensión básica permitiría lograr un aumento acelerado de las infravaloradas tasas de reemplazo debido al legado de tasas insuficientes de aportes en el cuarto de siglo desde que se instauró la ley 87/01. Las consecuencias de no asumir las reformas pendientes agravarán aún más los riesgos inherentes al modelo actual que aún no son evidentes por el perfil demográfico joven de la actual población cotizante.

¿Cuál ha sido el impacto macroeconómico del modelo "sui generis" de pensiones que ha evolucionado en RD?

Las fallas de diseño e implementación del sistema de capitalización individual y la improvisación han resultado, irónicamente, en que el Estado ha absorbido un pasivo actuarial equivalente o superior al total de los fondos acumulados en las AFP, con severas implicaciones fiscales a futuro.

Por demás, se han incumplido los supuestos de promoción del ahorro y el desarrollo económico inherentes al modelo de capitalización, debido a un mercado de capitales escaso. Esto motiva a invertir la mayoría de los activos de las AFP en deuda pública, financiando el gasto público; o en instrumentos del Banco Central emitidos como mecanismos de manejo inflacionario y cambiario.

¿Soluciones? No hay que ser experto para verificar los constreñimientos legales y técnicos producidos de la fragmentación del sistema y ante unos derechos adquiridos crecientes. Urge rediseñar un sistema de pensiones justo, financiera y fiscalmente viable.

TEMAS -

Economista Senior de Intelligent Economics Dominicana y Consultores Actuariales SRL.