Efemérides nacionales en el mes de julio (y 2)
Valentía, tiranía y resistencia en la historia nacional
En su libro Efemérides dominicanas (1962), el historiador Pedro Vergés Vidal registró numerosas fechas del mes de julio en las que prominentes figuras de la política y las letras nacionales celebran su natalicio o el día de su Santo. También consignó relevantes acontecimientos acaecidos en Santo Domingo durante la época colonial o en tiempos republicanos.
26 de julio de 1899. El admirado y siempre bien recordado historiador Adriano Miguel Tejeda era de opinión de que, para el pueblo dominicano, el siglo XX comenzó la tarde del día en que fue ajusticiado, en Moca, el tirano Lilís.
"Esa tarde -añadió-, en una calle trunca, cercana a la salida del camino de moca hacia Santiago, cayó abatido por las balas de sus ajusticiadores, el dictador criollo más típico de todos los que han asolado nuestras tierras.
"La conspiración... comenzó temprano y envolvió a tanta gente, en un ambiente tan pequeño, que uno se pregunta cómo fue posible mantenerla en secreto por tanto tiempo. No es que Lilís no supiera que intentaban asesinarlo. Lo extraño es que, como atraído por un sino fatal dejara pasar el tiempo y que se desencadenaran los acontecimientos como si intentara probar, una vez más, que él, triunfador siempre, era también capaz de ganarle a la hora final."
"Pero esa hora siempre vence, y a la sombra de la guázuma criolla, bajo la canícula de verano del día de Santa Ana y mientras la Banda Municipal de Música tocaba pasodobles, tiene lugar el duelo inmisericorde, desigual, cruento y definitivo. Lo demás es leyenda e historia..."
Sumner Welles, en La viña de Naboth (1939), al referirse al hecho, subrayó que Lilís, "ya herido, instintivamente sacó su pistola y disparó, pero su mano derecha, mutilada años atrás en una lucha con Haití, respondió torpemente y la bala se desvió, matando a un pordiosero que se hallaba agachado en una calle cercana. Por último, un disparo del revólver de Cáceres penetró por la boca de Heureaux atravesando la base del cráneo, y el dictador cayó al suelo".
Del poeta Arturo Pellerano Castro (Byron) son estos versos que exaltan el arrojo de los jóvenes mocanos conocidos como la generación del 26 de julio: "¡Benditos los que matan, si es un monstruo de sangre el que se hunde, y un pueblo el que se salva!".
La súbita muerte del tirano Lilís generó cambios trascendentales en la estructura social dominicana, y los principales líderes de ese movimiento redentor, Juan Isidro Jimenes, Horacio Vásquez y Ramón Cáceres, luego alternaron en la dirección de la cosa pública.
3 de julio, 1916. Otro episodio importante ocurrido ese mes, pero del año 1916, fue el resonante combate entre unos ochenta patriotas y varios centenares de soldados norteamericanos quienes, tras haber desembarcado en Monte Cristi, se proponían tomar la ciudad de Santiago.
La batalla de La Barranquita (un paraje de Mao, Valverde), fue sobremanera desigual. La superioridad numérica y en armamentos del interventor eran apabullantes, pero, aun así, durante más de cuatro horas los dominicanos defendieron con admirable gallardía y estoicismo la soberanía nacional.
En ese primer combate, al frente del contingente criollo, descollaron los patriotas Carlos Daniel y Máximo Cabral. También en San Francisco de Macorís hubo otro intento, sin éxito, para evitar que soldados norteamericanos ocuparan la plaza. Como se ve, julio es un mes pródigo en efemérides singulares del patriotismo nacional.

Juan Daniel Balcácer