El complot contra Trujillo (1)
Entre ultimátums y envío de armas, la estrategia clandestina de la CIA en Santo Domingo
Los registros desclasificados de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) acerca del complot para desplazar del poder o asesinar a Rafael L. Trujillo, revelan que el gobierno de Estados Unidos hizo ingentes esfuerzos para persuadir al dictador a los fines de que dejase el poder, a sabiendas las autoridades estadounidenses de que con un grupo de ciudadanos dominicanos complotaban para el derrocamiento, a cualquier costo y por cualquier vía.
Especialmente a través del consulado de los Estados Unidos, en la persona del cónsul general y consejero de la Embajada, Henry Dearborn, los gobiernos tanto de Dwight D. Eisenhower y John F. Kennedy después, estaban al corriente y tenían contactos con los complotados cuyo fin era matarlo o "desplazar" al tirano del poder.
La trama dirigida para asesinar a Trujillo estaba programada para el mes de abril, pero el fracaso de la invasión de bahía de Cochinos en Cuba, del 17 al 19 de abril, obligó al grupo, a la estación de la CIA y a los funcionarios consulares y diplomáticos estadounidenses a prorrogar las acciones, con el alegato de no embarcarse en otra acción de esa naturaleza que pudiese ser otro fracaso en el Caribe.
El esfuerzo de persuasión para que el dictador Trujillo abandonase el poder de manera pacífica, sale a relucir en los documentos desclasificados (104-10214-10034), designados por la CIA como operación EMDEED, criptónimo usado por la agencia al conjunto de actividades conspirativas previas, dirigidas a desplazar del poder al régimen de terror.
Con ese fin viajó a República Dominicana el 27 de marzo de 1960, el general Edwin Clark, hombre muy cercano al presidente Eisenhower, pero el militar se fue sin resultados positivos en su misión, en tanto que los conspiradores seguían con sus aprestos de asesinarlo, empujados también por un creciente sentimiento antinorteamericano por su postura vacilante.
El embajador de los EEUU hasta el 28 de junio de 1960–y ex empleado del FBI que se consideraba operador clandestino– Joseph S. Farland, se involucró activamente con los conspiradores, a tal punto que envió el plan "Operación Lancet", elaborado por los disidentes en el que se proponía la llegada de un enviado confidencial de EEUU dando un ultimátum de 12 a 18 horas a Trujillo para abandonar el país bajo amenaza de intervención colectiva. El 9 de abril, el Departamento de Estado telegrafía preguntando si podría con elementos disidentes tomar el poder. El embajador Farland responde el 11 de abril diciendo que era posible, pero con la salvedad de envíos clandestinos de armas, sabotaje o incapacitación o asesinato de Trujillo.
Se cuenta que el plan lo aprobó el subdirector activo de la CIA, C.P. Cabel, la necesidad del envío de 12 fusiles Springfield M 1903, con miras telescópicas y 500 cartuchos, incluso algunas armas llegaron, pero se instruyó a la sede diplomática y consular de que no se entregarán, instrucción que se comunicó el 12 de enero de 1961, pero el "Grupo Especial" aprueba poner a disposición de los disidentes suministros limitados de armas ligeras, con la condición de que la transporten los propios dominicanos.
Bajo esa premisa participan una serie de personajes criollos y extranjeros: Lorenzo D. Berry (Wimpy), Flérida, su esposa, José René Román, secretario de las Fuerzas Armadas, Luis Amiama Tio y un asistente suyo, llamado Andrés Freitas, el general Antonio Imbert Barreras, el general Juan Tomás Díaz, Donald Read Cabral, Aulio Brea, José Francisco Tapia, Severo Cabral, Luis Baqueró, el doctor Jordi Brossa, Charles Cookson e Isabel Cintrón, ambos de la estación de la CIA y obviamente, el subsecretario de Estado Roy R. Rubottom, entre otros.

Rafael Núñez